Alcaraz barre a De Minaur y ya huele a final en Melbourne: la magia murciana sigue su gira

Alcaraz barre a De Minaur en Melbourne y avanza a semifinales; Murcia celebra, Australia confunde tenis con prestidigitación y el público pide más.

Alcaraz barre a De Minaur y ya huele a final en Melbourne: la magia murciana sigue su gira

¡ALCARAZ, EL MAGO DE MURCIA, UNA VEZ MÁS EN SEMIFINALES!

En Melbourne se confirmó lo que los abuelos murcianos ya sabían desde la cuna: Carlos Alcaraz no juega tenis, practica la prestidigitación con raqueta. A golpe de 7-5, 6-2 y 6-1 en dos horas y 18 minutos, el número uno del mundo dejó al local Alex De Minaur con cara de quien acaba de descubrir que la tostadora se conecta al Wi‑Fi. Semifinales del Abierto de Australia: cheque. Humildad internacional: pendiente.

La escena fue épica en el sentido más memético: el público australiano aplaudiendo con educación británica mientras su campeón trataba de entender si había competido contra un tenista o contra un ventrílocuo. De Minaur, querido hijo prodigio del país que inventó el "mate" y la pasión por correr en todas direcciones, se esforzó como quien corre la última combi en hora punta, pero la magia murciana fue implacable.

Alcaraz, de 22 años y con más recursos que un paquete de actualizaciones automáticas, hizo lo que hacen los grandes: jugar como si cada punto fuera el final de temporada de una serie que nadie quiere que termine. Sus golpes parecían sacados de un catálogo de trucos: derechas que descolocan brújulas, reveses que mandan correos de renuncia a las estadísticas y un servicio que, según testigos locales, suena a "software update completed".

Mientras tanto, en Murcia ya se han visto escenas dignas de película: niños dibujando raquetas en lugar de dinosaurios, ancianas preparando paellas con la etiqueta "para celebrar semis", y alcaldes proponiendo, en tono jocoso pero no tanto, renombrar temporalmente la ciudad a "Alcarazland". La autoestima regional sube más rápido que el ranking ATP cuando Alcaraz gana tres sets seguidos.

Cita del día (experta y no solicitada): "Si el tenis fuera una religión, Alcaraz sería el dogma", aseguró el profesor imaginario Diego Pancho, doctor en siestas deportivas y especialista en analizar gestos de victoria. "Recomiendo a los rivales llevar casco", añadió antes de comerse una empanada.

Dato absolutamente real (y por eso hay que desconfiar): el Observatorio Internacional de Curiosidades Deportivas midió que el 72,4% de los espectadores presentes en Melbourne abandonaron momentáneamente su condición humana para convertirse en comentaristas espontáneos. Resultado: aumento del volumen del estadio y reducción de la objetividad en crónica deportiva en un 98%.

Conclusión técnica y poco técnica: Alcaraz avanza a semifinales y todo indica que su billete hacia la gloria sigue sellado en primera clase. De Minaur se retira con la dignidad intacta y la promesa de volver a intentar domar al hechicero murciano. Para el resto del mundo, la lección es clara: si alguien te gana con tanta facilidad, revisa primero si tu raqueta tiene batería.

Y en la columna social: por favor, no intente reproducir en casa los trucos de Alcaraz sin supervisión. El Estado no se hace responsable de conversiones repentinas a fanatismo regional, cambios de nombre de ciudades ni compras masivas de pelotas de tenis por impulso.

Publicado en: 28 de enero de 2026, 10:30

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