Algas invaden la Piscina Reflectante del Lincoln tras millonaria limpieza ordenada por Trump
Tras una millonaria inversión ordenada por Trump, la Piscina Reflectante del Lincoln se llenó de algas días después; el Interior sigue limpiando el desastre.

Titular: ¡Algae-gate en la capital! La Piscina Reflectante demuestra que el dinero no compra higiene, solo buenas algas
Lead: Días después de una inauguración con bombos, platillos y selfies presidenciales, la famosa Piscina Reflectante junto al Monumento a Lincoln decidió recuperar su esencia natural: convertirse en un spa orgánico para algas. El Departamento del Interior, visiblemente agotado y con guantes de látex, confirmó que sigue limpiando los restos biológicos como si la historia democrática de Estados Unidos dependiera de fregar con esponja verde.
En detalle: Primero fue la fanfarria: una millonaria inversión ordenada desde la cima —según algunos, para que el reflejo de Lincoln luzca más ‘instagrameable’— y luego, como ocurre en las mejores comedias, la trama se complica con un inesperado elenco biológico. A los pocos días de la reapertura, la piscina lucía tapizada de algas tan cómodas que algunas ya pidieron Wi-Fi.
Las labores de limpieza, informó el Departamento del Interior con tono serio pero resignado, continúan. Equipos especializados, aspiradoras acuáticas y por lo visto un par de voluntarios con botas de goma y muy poca fe, intentan convencer a las algas de que hoy no es su día para quedarse. Fuentes no oficiales confiesan que hubo momentos de negociación: las algas pidieron subsidios, una placa conmemorativa y, por si acaso, el futuro título nobiliario de “Alga del Pueblo”.
Cita de experto (falsa, pero convincente): “Hemos detectado que estas algas tienen más sentido de pertenencia al Monumento que algunas comisiones de la ciudad”, declaró la doctora Hortensia Verde, investigadora honoraria del Instituto Nacional de Lo Ridículo. “Recomiendo diálogo, café y tal vez un contrato laboral”.
Estadística absurda: Estudios improvisados indican que el 82% de las algas de la Piscina Reflectante apoyan reformas ecológicas y el 63% ya tiene cuenta en redes sociales para denunciar injusticias acuáticas.
Consecuencias imaginadas: En la próxima cumbre de limpieza nacional se propone crear un ministerio entero dedicado a la convivencia entre monumentos y microvegetación. Los promotores de la millonaria obra, por su parte, han lanzado una campaña alternativa: “Compra un espejo, no una piscina” —eslogan que, por supuesto, ya es tendencia con stickers y camisetas.
Cierre irónico: Mientras el Interior friega y las algas se acomodan en lo que ya parece una nueva atracción turística, los visitantes toman fotos, los influencers hacen reels y la historia repite su lección más clásica: no importa cuánto dinero gastes, siempre habrá algo que prefiera vivir gratis. Y si alguien pregunta por el reflejo de Lincoln, él mira todo desde la otra orilla, probablemente pensando en su propio peinado... digo, legado.
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