Arequipa en charco: lluvia obliga a cancelar vuelos en Aeropuerto Alfredo Rodríguez Ballón
Lluvia eterna y caos aéreo: aguacero en Arequipa provoca nueva ola de cancelaciones en el aeropuerto Alfredo Rodríguez Ballón; pasajeros improvisan vacaciones.
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Titular digno de telenovela meteorológica: la lluvia vuelve a ganar el primer acto en Arequipa y el aeropuerto Alfredo Rodríguez Ballón declara oficialmente un día de vacaciones forzadas para aviones y pasajeros.
En un giro dramático que ningún guionista hubiera imaginado, las nubes —esa entidad con más poder de decisión que la oficina de operaciones— ordenaron el cierre temporal de pistas y, como consecuencia, varios vuelos fueron cancelados. Fuentes no verificadas, pero muy convincente, aseguran que los pasajeros consideraron formar una cooperativa de botes y cobrar pasajes en monedas de lluvia.
Los viajeros, muchos con maleta y poca paciencia, convirtieron la sala de embarque en un festival improvisado: algunos buscaron enchufes para recargar teléfonos (y esperanzas), otros montaron picnics con restos de duty free, y un valiente —o desesperado— abrió una clase magistral de yoga anti-pantalla. Testigos afirman haber visto a dos ejecutivos negociar una fusión entre sus vuelos y una anciana regalando bolsitas de té "reconfortante-para-corazones-esperanzados".
Autoridades del aeropuerto se limitaron a mirar al cielo, consultar un mapa, y pronunciar frases claves como "estamos trabajando" y "vamos a priorizar la seguridad" —expresiones que, según estadísticas imaginarias, tienen un 98% de efectividad para calmar a la gente durante exactamente 12 minutos.
Cita falsa y autorizada: “Las nubes se han declarado trastornadas por la agenda humana; están reclamando jornadas laborales más cortas”, declaró el Dr. Nimbus Llorón, meteorólogo consultor de chubascos con doctorado honoris causa en sentido común. Ante la pregunta de si las nubes aceptan reclamos por escrito, el Dr. Llorón respondió: “Sí, pero solo en formato gota”.
Un estudio absolutamente no oficial y muy serio reveló que el 63% de los pasajeros afectados por cancelaciones adquirieron, en el transcurso de la espera, una nueva habilidad: desde tejer bufandas hasta negociar acciones en la bolsa de las aerolíneas. Otra cifra sorprendente: el 0.2% declaró haber aprendido a surfear sobre charcos, y el 100% afirmó que nunca más ignorará la app del clima.
La gerencia del aeropuerto prometió soluciones inmediatas: más paraguas en la tienda del aeropuerto, música ambiente para bajar la tensión y un curso intensivo para personal de tierra titulado "Cómo decir ‘su vuelo ha sido cancelado’ con voz melodramática y compasiva".
Mientras tanto, los viajeros siguen acumulando anécdotas y sellos imaginarios en pasaportes emocionales. Arequipa, como es tradición cuando llueve, mantiene su gracia: la ciudad moja los zapatos, pero sube el espíritu creativo. Y si alguien preguntara cuándo volverán a volar esos aviones, la respuesta estándar es tan precisa como las predicciones de las nubes: pronto. Probablemente después de una siesta bien merecida.
Estadística final (no verificada): 1 de cada 4 gotas recomienda tomar la vida con humor; las otras tres están demasiado ocupadas cayendo.
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