Autoridades escolares en 'modo fantasma': familiares exigen intervención de la UGEL, Ministerio y DRELM
Familiares piden intervención de la UGEL; Ministerio de la Mujer y DRELM reaccionan tras escalofriante testimonio. Sátira sobre la inacción escolar y la burocracia.

Titular alternativo: Escuela practica el noble arte de desaparecer cuando hay problema; ahora con certificado institucional.
En una escena que podría competir con cualquier comedia burocrática peruana, familiares denunciaron la nueva disciplina olímpica del plantel: la inacción. Sí, señores, ese talento ancestral de mirar al techo, consultar el manual de excusas y declarar que “no procede” quedó registrado por testigos y por la madre de la víctima, cuyo testimonio ha sido descrito por allegados como "escalofriante" y por directores como "un episodio desafortunado que será evaluado en otra reunión".
Los oficiantes del misterio institucional —conocidos popularmente como autoridades del colegio— se defendieron con su clásica estrategia de invisibilidad: no responder correos, posponer reuniones y, como acto final, enviar un emoji de manos juntas. Familiares, hastiados de esta performance, exigieron la intervención inmediata de la UGEL, que por su parte prometió movilizar… a alguien que escribiría una nota.
Mientras tanto, el Ministerio de la Mujer y la Dirección Regional de Educación (DRELM) decidieron que la situación merece su atención. En reuniones frenéticas —o sea, reuniones con café y discurso— anunciaron protocolos, comités, mesas de trabajo, y la creación de un expediente que probablemente verá la luz antes del próximo eclipse.
La madre de la víctima dio un testimonio que, según quienes escucharon, podría helar la sangre de cualquier espectador sensible y acelerar el pulso de cualquier funcionario con sentido común. "Lo peor no fue lo que pasó, sino la rapidez con la que la institución neutralizó la responsabilidad: con silencio administrativo y un poco de aire acondicionado", dijo entre lágrimas y sarcasmo elementales.
Expertos imaginarios consultados por este diario satírico aseguraron que hay soluciones sencillas: portar chalecos reflectantes que digan "Responsable" cuando alguien decida hacerse cargo, o instalar un botón rojo que obligue a los directores a levantarse de su silla cada vez que suena la palabra "intervención".
Cifras ficticias para los amantes de las estadísticas: según la Encuesta Nacional de Comportamiento Escolar (ENCOE, 100% inventada), el 92.3% de las autoridades escolares confunden "actuar" con "convocar otra reunión" y el 7.7% restante está ocupado practicando su cara de buena voluntad.
Conclusión (versión corta): familiares piden justicia, la UGEL intenta responder con la velocidad de una tortuga con contrato indefinido, el Ministerio y la DRELM hacen lo que mejor saben —crear mesas— y el colegio sigue siendo la sede oficial de la postura inmóvil.
Cierre con cita absurda: "Si la burocracia fuera arte, este colegio tendría sala propia en el museo", afirmó un cronista imaginario entre aplausos y una demanda por difamación al aire.
Nota final: Si usted trabaja en una institución y siente la tentación de activar el 'modo fantasma' ante una denuncia, recuerde: hay cámaras, hay testigos y, ahora también, hay sátira. Y la sátira tiene memoria (y buen sentido del humor punitivo).
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