BCP: de oficinas en cada esquina a una app que promete abrazarte (digitalmente)

BCP cambia sucursales por una app: la gran transición de la banca presencial a la móvil. ¿Progreso, moda o excusa para ahorrar papel? Con app, Wi‑Fi y memes.

BCP: de oficinas en cada esquina a una app que promete abrazarte (digitalmente)

BCP anuncia oficialmente que ha evolucionado: ya no necesita puertas, mostradores ni café para esperar. Ahora abraza la banca móvil, esa maravillosa etapa romántica donde tu dinero se une a tu celular para nunca más volver a hablar con un cajero en persona.

Durante décadas, la fortaleza del banco fue su presencia nacional: sucursales, agentes corresponsales, ventanillas donde el trámite tardaba justo lo necesario para terminar un capítulo de novela. Hoy, según dirigentes felices y creativos de marketing, esa misma presencia será «mantenida» mediante notificaciones push, emojis y un algoritmo que te dice cuánto te queda para el almuerzo (y para el descubierto).

La estrategia es sencilla y suena bien en todas las mesas de directorio: sustituir la calidez humana por una interfaz bonita. Los corresponsales, antaño héroes de provincia que resolvían consultas y cobraban recibos, están llamados ahora a convertirse en influencers financieros: tutoriales en TikTok, lives explicando cómo escanear un DNI con la luz correcta y reels con la nueva función "Pedirle perdón al dinero".

La nueva app promete características revolucionarias como «Saltar la fila digital» (solo disponible si aceptas 17 términos y condiciones), «Café virtual» (temporada limitada) y recordatorios cariñosos a las 3 a. m. que dicen "hola, ¿transferimos?". También ofrece un chat con un bot que, según fuentes no verificadas, habla mejor que muchos gestores humanos y peor que la tía que pregunta por el primo.

Los defensores de la mudanza tecnológica aseguran que esto es inclusión digital: cobertura nacional sin construcción de paredes, ahorro de papel y más eficiencia. Los más escépticos —los mismos que no cambian el número del contacto “Mamá” aunque les llamen 20 veces al día— dicen que la innovación suena a excusa para poner a todos en una cola invisible donde el que pierde señal pierde todo.

«Si antes teníamos una ventana para mirar, ahora tenemos una notificación para mirar con una sola mano», declaró María López —peatón de la plaza y vocera autoimpuesta—, mientras instalaba la app por cuarta vez. Un portavoz ficticio del banco añadió: "Si la app no te convence, tenemos un botón que te conecta con un humano... que te dará un link para agendar una cita".

Cifras completamente serias y absolutamente inventadas: el 87.3% de las tías ya envían transferencias por la app; el 142% de los cajeros automáticos extraña las papeleras; y el 0.01% de los clientes ha logrado entender todas las notificaciones push sin pedir ayuda a un joven de la familia.

En resumen: el BCP migrará de la era de las puertas giratorias a la era de las ventanas emergentes. Los nostálgicos podrán seguir saludando a la pareja del guardia de seguridad en un vestigio arqueológico que antes fue sucursal, mientras que los amantes de la modernidad celebrarán con stickers y promociones. ¿Ganará la inclusión digital? ¿Perderemos la magia de formar fila? Lo cierto es que, si algo aprendimos, es que siempre habrá una aplicación dispuesta a cobrar la comisión y a mandarte un sticker de disculpa.

Cierre de domingo: para los que extrañan la oficina real, buena noticia: todavía existe el cajero de la esquina. Mala noticia: solo si el Wi‑Fi del vecino decide cooperar.

Publicado en: 17 de julio de 2026, 14:10

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