Bernardo Pachas asume la ONPE por 45 días: la política en modo temporizador
Bernardo Pachas asumirá interinamente la ONPE por hasta 45 días; la patria observa, el reloj electoral hace cardio y las ceremonias improvisan.

Bernardo Juan Pachas Serrano ha recibido la mejor noticia que puede recibir un ciudadano con voluntad de hierro y poca voluntad para compromisos de larga duración: será jefe interino de la ONPE por hasta 45 días, según lo estipula la Ley Orgánica de la institución. Traducción libre: pónganse cómodos, que lo temporal viene con banda, foto oficial y una urgencia permanente por el café.
En un país donde la palabra "interino" es casi un segundo apellido, 45 días suenan hoy como el equivalente institucional de unas vacaciones con responsabilidades: hay que presidir, firmar, mirar papeles con gravedad y, sobre todo, sobrevivir al cronómetro político que ahora será el compañero más cercano del nuevo jefe. Algunos funcionarios ya están aprendiendo a saludar con la mano izquierda —por si acaso hay que entregar la derecha a un sucesor inesperado—.
La ceremonia de asunción incluyó los rituales habituales: foto sobre fondo neutro, aplausos comedidos y un brindis con agua. Expertos no pedidos han sugerido que la ONPE debería entregar junto con la banda un manual titulado «ONPE para Dummies: 45 días y contando», y una app que recuerde cuándo es hora de devolver el cargo o empezar a buscar suéteres de despedida.
Mientras tanto, en los pasillos se respira estrategia: algunos apuestan por completar 45 días con disciplina militar y cero novedades; otros planean una agenda tan intensa que dará la impresión óptica de que alcanzaron a hacer 90 días en la mitad del tiempo. Se rumora que en la próxima reunión interna se debatirá la posibilidad de instituir un cronómetro oficial, una alarma y un contador regresivo transmitido en vivo para el público que guste de la emoción de ver calendarios moverse.
Cita no oficial —y muy probable— del nuevo jefe: «Vengo a cuidar el botón rojo de encendido y apagar, a ordenar las pilas de papeles y a comprobar que la máquina siga funcionando... por lo menos hasta el día 46». No la citamos textualmente porque puede que Bernardo todavía esté memorizando el organigrama.
Estadística absurda del día: el 72.4% de los encuestados prefiere que las interinidades duren 45 días en lugar de 46, por razones estéticas y por evitar la mala suerte del número extra. Otro 15% asegura que sería ideal que la ONPE contrate plantas ornamentales con experiencia en administración temporal.
En resumen: sí, hay jefe; sí, es interino; y sí, será oficialmente temporal. El país observa, los analistas escriben en borrador y los relojes hacen cardio. En 45 días veremos si fue una transición impecable, una telenovela política o simplemente el ensayo general para la próxima entrega temporal. Mientras tanto, recomendamos aprender a pronunciar con solemnidad «interino» y a aplaudir con moderación —que nunca se sabe cuándo habrá foto de retorno.
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