Biblioteca Nacional presenta poemario 'Amazonas. El lenguaje de las aguas' de Marco Martos
BNP presenta 'Amazonas' de Marco Martos: poemario que reivindica la Amazonía como memoria viva y voz del país, ahora con más río, menos burocracia. ¡YA!

TITULAR PROVOCADOR: La Biblioteca Nacional invita a la Amazonía a dar su testimonio (y a firmar la hoja de asistencia)
En un evento que combinó solemnidad, canapés y un discreto olor a hoja húmeda, la Biblioteca Nacional del Perú presentó 'Amazonas. El lenguaje de las aguas', el nuevo poemario del venerable Marco Martos. La obra, según los organizadores, reivindica la Amazonía como memoria viva y voz del país —porque si algo necesita la selva, además de oxígeno, es que leamos sus buenos versos entre café y protocolo.
El acto tuvo todo lo que pide un estreno cultural exitoso: discursos que suenan a trabalenguas, aplausos medidos con cronómetro y una mesa panel donde nadie se atrevió a preguntarle a la Amazonía por sus prioridades reales (mientras que un árbol —sin acreditar— se quedó fuera porque la BNP no aceptó hojas en préstamo).
Martos, que apareció con la seriedad de quien ha conversado con todas las musas y con la paciencia de quien ha escuchado a demasiados gestores culturales, dijo que el poemario busca «reivindicar la Amazonía como memoria viva y voz del país». Tranquilos: no es un llamado a que los legisladores cambien de agenda; es un poema. Aunque algunos asistentes juraron haber visto a un congresista reflexionando profundamente mientras miraba su celular.
La pieza literaria, explicaron los presentadores, hace que el río hable, que la lluvia recite y que las piedras denuncien. Los ejemplares ya están en la BNP y en puestos seleccionados: librerías, bibliotecas y, por petición popular, en la sección de emergencias de la Contraloría (por si acaso la poesía detecta irregularidades).
—'Las aguas finalmente encontraron un microfonito', declaró un cedro ficticio y muy elocuente.
Si alguien esperaba que la presentación se limitara a voces humanas, se equivocó. Hubo un breve interludio multimedia donde se escuchó el rumor del Amazonas, traducido libremente por un especialista en metáforas. El efecto fue tal que 87% de las ondas fluviales (estadística elaborada in situ por un investigador emocional) aprobaron el poemario con honores y pidieron edición en tamaño bolsillo para llevar al río.
Como era de prever, la ocasión también sirvió para las consabidas declaraciones performativas sobre protección ambiental. Un funcionario agradeció el libro porque «la poesía visibiliza»; frase que, según encuestas internas y no solicitadas, suena mucho más potente cuando se pronuncia frente a cámaras que cuando se firma un presupuesto.
La Biblioteca Nacional, por su parte, aprovechó para recordar que alberga memoria escrita, oral y, si seguimos la lógica del evento, ahora también acuática. En un gesto de modernidad, prometieron traducir el poemario a varias lenguas indígenas. Fuentes cercanas al proyecto indicaron que ya están en conversaciones para la versión en lengua de los peces, una iniciativa que entusiasma a los ictiólogos y confunde a los lectores que pensaban que los peces no leen.
Entre los asistentes se vieron lectores emocionados, académicos con bibliografía a modo de adorno y personas que habían ido por el cóctel y terminaron comprando el libro. Al final, hubo firma de ejemplares, selfies con la placa institucional y el inevitable debate sobre si la poesía puede ser herramienta política o, al menos, un buen salvavidas simbólico.
CONSECUENCIAS PREVISIBLES (Y ABSURDAS)
- 64% de los poemas provocarían que las pirañas se inscriban en cursos nocturnos de humanidades, según estudio poético-ecológico.
- 43 bibliotecarios confundieron 'selva' con 'sala de lectura' y empezaron a pedir permiso a las plantas para quitarles el polvo.
- 1 ministro anunció con entusiasmo que leerá el libro durante sus viajes oficiales, siempre y cuando no haya agenda.
En resumen: la BNP presentó un poemario que, además de honrar la Amazonía, cumple con la función social de recordar que la selva no es un telón de fondo para fotos institucionales. O al menos eso dicen los versos. Que la política lo escuche, lo traduzca al lenguaje de la gestión pública y, si es posible, deje de confundir la Amazonía con un departamento administrativo.
CITA SATÍRICA FINAL:
—'Después de leer a Martos, las canoas dijeron que se sienten mejor representadas', concluyó una fuente anónima que quizá era un pescador, o un verso con carnet de identidad.
PD: Próximo paso anunciado por la BNP: talleres de lectura para ríos con baja autoestima y un club de lectura para árboles con raíces filosóficas. Entrada libre, pero se sugiere llevar paraguas y gusto por la metáfora.
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