Bypass Ramiro Prialé: marcha blanca, claxones y el carnaval vial que Lima no pidió
La municipalidad celebra la 'marcha blanca' del bypass Ramiro Prialé: claxones, selfies oficiales y conductores que juran amor eterno a la nueva vía y bocaditos.

¡Viva la marcha blanca! El bypass Ramiro Prialé inaugura la temporada oficial de claxones
La Empresa Municipal de Apoyo a Proyectos Estratégicos (EMAPE) anunció lo que la historia recordará como el Día en que Lima descubrió que un by‑pass puede ser una experiencia religiosa, turística y gastronómica al mismo tiempo: la marcha blanca del bypass que conecta el centro con Chosica y Chaclacayo. Los conductores celebraron tocando el claxon como si fuera la campana de la libertad. Literalmente.
La escena fue más o menos así: funcionarios con chalecos fluorescentes posando para selfies frente a conos de tránsito como quien posa frente a la Mona Lisa, ciudadanos emocionados ondeando tickets de peaje imaginarios y una sinfonía ininterrumpida de bocinas que, según vecinos, sonó mejor que muchas orquestas. Algunos conductores lloraron; otros hicieron reverencias. Un señor ofreció matrimonio a su tablero. Todo muy normal.
¿Marcha blanca? Eso suena a ensayo, pero acá se tomó como estreno definitivo del nuevo altar asfáltico. Según testigos —y varios conductores que tenían tiempo libre porque por fin evitaron un desvío de tres horas—, la vía mejoró la autoestima vial de la ciudad en al menos tres puntos porcentuales. Los mensajes de WhatsApp se trasformaron en himnos: '¡Por fin salgo de Lima centro hacia la costa sin hacer escala en todos los semáforos del planeta!'.
Entre anécdotas resaltantes: un repartidor afirmó haber encontrado cinco soles sueltos en el arcén y declaró que era señal de prosperidad; una pareja aprovechó el embotellamiento simbólico para tomarse fotos para su álbum de bodas y un grupo de ciclistas —confundidos por la celebración— propuso que la próxima marcha sea con confetti biodegradable. La alcaldía colocó conos, la gente tocó el claxon, y el universo hizo su trabajo.
Cita experta (inventada pero convincente): 'Según el Instituto Nacional de Claxonología Aplicada, el índice de felicidad urbana subió 312% durante los primeros 15 minutos de la marcha blanca', afirmó el doctor imaginario Héctor Bocanegra, experto en sonoridad vehicular y orgulloso propietario de tres bocinas personalizadas.
Dato estadístico absurdo: una encuesta relámpago realizada por 'El Semáforo Satírico' indica que el 99.7% de los conductores declararon sentir una extraña mezcla de amor, alivio y narcisismo cada vez que pasan por el nuevo bypass. El 0.3% restante confesó extrañar los atascos porque eran más previsibles.
Crítica en cinco segundos: marchas blancas son la manera civilizada de estrenar obras a medio coser. Un tramo que hoy recibe confeti y bocinazos podría mañana pedir dirección, señalización, iluminación y tal vez un guardia que explique a las palomas por dónde cruzar. Pero para qué apresurarse: primero la foto, luego el manual de uso.
Conclusión práctica (y un poco sarcástica): la autopista Ramiro Prialé ya tiene su rito inaugural, su playlist de claxon y sus fans. Ahora solo falta que EMAPE ponga las señales, arregle los tramos que aún parecen puzzles y habilite un puesto de sancochado en la salida hacia Chosica. Porque si algo aprendimos hoy es que en Lima cualquier vía puede convertirse en festividad nacional... siempre que tenga banda sonora.
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