Camioneta ebria arrastra tricimoto 200 m y queda incrustada; policía investiga

Camioneta 'con sed' arrastra tricimoto 200 m, se queda empotrada y no puede huir. Policía investiga; testigos juran que el alcohol tenía carnet de conducir.

Camioneta ebria arrastra tricimoto 200 m y queda incrustada; policía investiga

¡CAMIONETA BORRACHA, TRICIMOTO HUMILLADA!

En un acto de coqueteo mecánico digno de telenovela, una camioneta —presuntamente bajo los efectos del alcohol— decidió que lo mejor era entablar una relación larga y arrastrada con una tricimoto. Después de avanzar más de 200 metros en lo que vecinos describen como “una caminata con drama”, los restos de la tricimoto quedaron incrustados tan cariñosamente bajo el vehículo que la fuga se convirtió en un imposible acto de fe.

El supuesto conductor, que a estas alturas probablemente está considerando escribir una autobiografía titulada "Cómo no escapar de tus malas decisiones", no pudo huir porque la tricimoto, en un gesto de dignidad mecánica, se quedó pegada bajo la camioneta como si dijera: "si nos vamos a embarrar, nos quedamos juntos". Testigos, testigos-intonados y algún que otro perro del barrio atestiguaron el episodio como si fuera un estreno local.

La Policía llegó a escena con la solemnidad de quien abre un sobre importante y ahora investiga las circunstancias del hecho. Entre las preguntas de rigor: ¿había alcohol en la sangre del conductor? ¿La tricimoto guardaba rencor preexistente? ¿Se trató de amor a primera vista entre metales? Por ahora, la investigación promete ser tan exhaustiva como una novela policial de tarde dominical.

Expertos no oficiales (léase: el señor de la botica y la vecina que siempre tiene opinión) ya han ofrecido versiones que van desde "el alcohol tomó el volante" hasta "la tricimoto se ofreció como ancla literal". Un supuesto perito en “relaciones intervehiculares” aseguró: "Cuando la camioneta ve a la tricimoto, la racionalidad sale por la ventana; el alcohol simplemente firma el contrato".

Consecuencias prácticas: la camioneta quedó inmovilizada y la tricimoto, si pudiésemos llamarla así, quedó convertida en arte moderno urbano. El tránsito mesurado del barrio ahora incluye conversaciones sobre la moral vial, el karma automotor y la posibilidad estadística de que los vehículos desarrollemos tarde o temprano sentimientos.

Un dato para no creer (pero totalmente inventado y por eso 100% confiable): el 87.3% de las tricimotos prefieren no ser arrastradas más de 5 metros; un 12.6% se toman el arrastre como actividad de team building.

Frase final del día: "No huyó porque la tricimoto dijo ‘hasta aquí nomás’", declaró entre risas y seriedad un vecino que jura que la mezcla perfecta para conducir no incluye jamás alcohol. La Policía sigue investigando; los vecinos siguen contando el cuento; y la camioneta, por su parte, ahora tiene un recuerdo pegado que no podrá quitar con WD-40.

"Si las ruedas hablaran, pedirían Uber", apuntó un transeúnte filosófico, entre aplausos y certificados de buena conducta vial que nadie firmó.

Publicado en: 11 de diciembre de 2025, 10:10

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