Candidato de Juntos por el Perú pide a Dios sabiduría para evitar corrupción en Chiclayo (y otras soluciones divinas)
En Chiclayo, el candidato de Juntos por el Perú pidió a Dios sabiduría para evitar la corrupción; rezos, promesas y un curioso sello divino para contratos.

TITULAR: "¡Se busca Espíritu Santo con experiencia en gestión pública!"
En un acto en Chiclayo que pudo haber incluido música de banda, ceviche y algunas estampitas milagrosas, el candidato presidencial de Juntos por el Perú elevó una propuesta novedosa: pedirle a Dios —sí, al de arriba— sabiduría para que su eventual gobierno no cometa actos de corrupción. En otras palabras, outsourcing espiritual para problemas administrativos.
El ambiente fue de fe, emoción y pactos: el aspirante prometió que, si gana, consultará al Todopoderoso antes de firmar contratos, nombrar ministros o aprobar presupuestos. Fuentes cercanas aseguran que también consideró instalar un confesionario en la Presidencia, por si acaso la burocracia necesita absolución urgente.
«No más coimas, solo comunión», declaró el candidato entre aplausos y una llovizna que algunos juraron ver como señal. Los agradecidos asistentes tomaron nota: habrá rezo colectivo los lunes y verificación divina de gastos el tercer viernes de cada mes. Rigor, transparencia y rosarios, la nueva triada institucional.
Expertos imaginarios aplaudieron la idea. El Dr. Celestino Providente, catedrático en Teología Aplicada a la Gestión Pública (departamento ficticio, Universidad de lo Improbable), explicó: “Si Dios revisa los contratos, los proveedores deberán traer no solo facturas sino also certificados de buen comportamiento celestial”. Añadió que planea impartir un curso acelerado: “Cómo pasar auditorías y milagros en 30 días”.
Estadística oficial de la nada: 78% de las personas entrevistadas dijo que estaría dispuesta a votar por quien incluya en su gabinete a un santo patrón de compras públicas; el 22% restante pidió que, además, le permitan llevar velas a las sesiones del Congreso.
En la práctica, la propuesta plantea preguntas pragmáticas que nadie en el mitin se atrevió a hacer: ¿qué sucede si Dios se demora en responder? ¿Habrá buzón para peticiones urgentes? ¿Se pedirá un certificado expedido por la oficina celestial de Recursos Humanos? ¿Quién graba el WhatsApp divino para efectos audibles de verificación?
Los críticos señalan que la iniciativa combina espiritualidad con populismo y deja de lado medidas técnicas como controles, sanciones y transparencia. Los partidarios, en cambio, afirman que un “sello divino” en las licitaciones ahorraría tiempo y tinta; además, aseguraron que los contratos adjudicados por providencia no necesitarían apelación.
Sea como fuere, Chiclayo fue testigo de una propuesta que promete transformar la burocracia: menos trámites, más oraciones; menos corrupción, más estampitas en los archivos. Si la fórmula funciona, en el próximo gabinete no habrá solo ministros: habrá también un comité pastoral, un registrador de milagros y un aplicativo móvil que manda notificaciones con la leyenda “Aprobado por la Misericordia S.A.”
Frase satírica final: ‘‘Prometo honrar la Constitución… y consultar el calendario litúrgico’’. ¡Amen y aplausos!
CITA FICTICIA: “Si la divinidad firma, no hace falta contrato”, afirmó el autoproclamado asesor celestial, Monseñor Ctrl+S.
ESTADÍSTICA ABSURDA: 64% de los votantes cree que las licitaciones con olor a incienso tienen menos probabilidades de corrupción. (Encuesta hecha en la fila para comprar agua bendita).
Comparte esta noticia en:
WhatsApp Facebook TikTok

