Caos en el Congreso: la censura a José Jerí desata el gran reality de la Jefatura del Estado
Censura a José Jerí provoca un circo parlamentario: alianzas de cartón, ofertas ridículas y un nuevo jefe del Estado elegido como en un reality. ¡Y sin guion!

Titular provocador: ¡Que suene la campana, que empiece el show!
Lead: La censura de José Jerí no fue un acto solemne ni una tragedia democrática: fue el anuncio oficial del nuevo reality político que todos pedíamos sin saberlo. Este miércoles a las 6 de la tarde, el Pleno votará para elegir al próximo titular del Parlamento, que —como si fuera temporada final— asumirá de inmediato la Jefatura del Estado. Prepárense: hay más giros, traiciones y cambios de voto que en cualquier telenovela exitosa.
La escena es la de siempre pero con más efectos especiales: bancadas que prometen lealtad eterna por la mañana y anuncian alianzas cruzadas por la tarde; congresistas que cambian de candidato con la misma facilidad con la que cambian de corbata; y rostros nuevos que aparecen en las listas como si fueran invitados sorpresa en una fiesta que nadie organizó.
Ciudadanos, por su parte, observan el espectáculo con la mezcla de asombro y cansancio que produce ver la misma película reciclada cada seis meses. Según la encuestadora imaginaria 'Ficción y Opinión', el 92.7% de la población preferiría que la elección sea hecha por sorteo, TikTok o una tómbola en la avenida Abancay antes que por los actuales acuerdos parlamentarios. Resultado: la confianza ciudadana sigue en rebaja, como oferta de fin de semana.
'Esto ya parece una final de reality: hay equipos, pruebas de inmunidad y hasta traiciones dramáticas. Solo falta que entreguen la banda con luces LED', aseguró el doctor en teatro político y analista autodidacta, Alfonso del Sillón —especialista en dramatización legislativa— mientras tomaba nota para su próximo libro, «Cómo sobrevivir al Congreso sin perder la ironía».
Las consecuencias inmediatas son claras en el papel y confusas en la práctica: el nuevo presidente del Congreso asumirá la Jefatura del Estado en un escenario fragmentado, con una gobernabilidad que se parece más a un lego desmontado que a una estructura coherente. En lenguaje coloquial: gobernar será como armar un mueble sin instrucciones y con piezas que no encajan.
Si de algo sirve esta nueva batalla política es para confirmar una hipótesis que varios ya sospechaban: en el Perú contemporáneo, las sillas del poder se mueven más que la economía, y las promesas duran menos que un tuit viral. El Pleno decidirá hoy a las 6 p.m. quién gana la banda, el cargo y la responsabilidad de explicar al país por qué todo esto no es un circo —cuando claramente sí lo es.
Estadística absurda de cierre: 1 de cada 3 congresistas estaría dispuesto a renunciar si le dan a elegir entre la Jefatura del Estado y quedarse en la fila del cajero. El otro tercio aún está decidiendo si llevar corbata o banda.
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