Cauteruccio abre el marcador para Bolívar en Hernando Siles: gol, altura y venta de oxígeno en La Paz
Cauteruccio abrió el marcador para Bolívar en La Paz: crónica satírica sobre goles, altura, vendedores de oxígeno y estadísticas que nadie necesitaba.

Titular provocador: Cauteruccio le roba el aire a La Paz (en el buen sentido)
En un hecho que los neumólogos locales han catalogado como "deportivamente sospechoso", Martín Cauteruccio abrió el marcador a favor de Bolívar en el Estadio Hernando Siles y, según testigos presenciales, también inauguró la temporada de vendedores de oxígeno con estilo. El balón entró y la ciudad exhaló: respiraciones ahogadas, abrazos verticales y al menos un turista que juró haber visto un cóndor aplaudir.
El tanto tuvo la clásica mezcla de técnica, oportunismo y complicidad atmosférica: la pelota llegó, la red suspiró y los aficionados ocuparon un 0,3% más de espacio en el cielo del estadio. Algunos optimistas ya proponen la nueva estadística oficial del fútbol altiplánico: goles por litro de aire disponible. Advertencia a los futuros asistentes: llevar bufanda, máscara y ganas de festejar en altitud.
"Después del gol la pelota vino a pedirme agua", afirmó un supuesto espectador que no quiso dar su nombre por miedo a que el balón volviera a pedirle favor. Expertos imaginarios consultados por este diario —entre ellos el Dr. Héctor 'Respira' Altamar, especialista en oxígeno emocional— coincidieron: "En La Paz los goles vienen con descuento de aire y garantía extendida de euforia".
Cifras inútiles pero divertidas: según la encuesta anónima del Bar 'El Pulmón Contento', el 72% de los asistentes declaró haberse sentido un 18% más ligero después del grito colectivo. Mientras tanto, los ambulantes reportaron ventas récord de inhaladores con logo de club y selfies con mascarillas de unicornio.
Conclusión (con la seriedad que exige el chisme deportivo): Cauteruccio marcó, Bolívar celebró y el Hernando Siles volvió a demostrar que no solo es un estadio, sino un gimnasio de emociones con vistas. Si el fútbol fuera oxígeno, hoy La Paz sería la ciudad más rica del continente. Próxima parada: vender entradas con tanque incluido.
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