Ceremonias de credenciales: dos días, 130 diputados y un festival nacional de selfies
En dos jornadas se entregan credenciales: jueves al Parlamento Andino y viernes a los 130 diputados 2026–2031. Protocolo, fotos oficiales y drama y discursos

¡Ceremonias al por mayor! Jueves de andinismo diplomático, viernes de desfile de 130 nuevas sillas parlamentarias.
En un despliegue que promete más emoción que final de telenovela, las autoridades anunciaron que las ceremonias de entrega de credenciales se realizarán en dos jornadas: el jueves recibirán sus flamantes credenciales los senadores y los representantes al Parlamento Andino; el viernes será el turno de los 130 diputados electos para el período 2026–2031. Sí, 130: una cifra que suena a club exclusivo, pero con más micrófonos.
Según el programa oficial —también conocido como el manual de poses para las fotos—, habrá protocolo, saludo, intercambio de carpetas y probablemente una breve explicación sobre cómo funciona la máquina de sellos para quienes la vean por primera vez. Se espera que las credenciales reciban el mismo trato que móviles nuevos: muchas fotos, uninstaladas de inmediato y luego olvidadas en el bolsillo de la cartera.
Un experto inventado en etiqueta institucional, el Dr. Horacio Tostador (PhD en Trofeos y Protocolo), declaró a este medio: "Las credenciales son el nuevo souvenir político. Entre aplausos y selfies, su valor simbólico supera con creces el de cualquier imán de refrigerador". Añadió además que el protocolo incluye una hora extra destinada exclusivamente a ajustar corbatas y reacomodar pines constitucionales.
Cifras absolutamente fiables de la encuesta en la cola (hecha por un vecino con libreta): 74% de los asistentes va por la foto; 18% por curiosidad; 8% por si acaso reparten bocaditos. Y una estadística que nadie pidió pero que igualmente compartimos: el 62% de las credenciales serán utilizadas en el primer mes como marcadores de libros, posavasos o papelito para anotar la lista del mercado.
Para el jueves, el Parlamento Andino prepara el ritual andino: música, alianzas culturales y la foto grupal con fondo montañoso (o fondo de carpintería, según disponibilidad). Para el viernes, el Congreso promete una coreografía distinta por bancada que incluirá despejar sillas, evitar pasos en falso en la alfombra y la tradicional prueba de cuántos diputados caben en la sala sin generar rebote.
Consecuencias previsibles: subirá el tráfico peatonal alrededor del edificio por la búsqueda de la mejor luz para Instagram; proliferarán memes con la etiqueta #CredencialChallenge; y algún fervoroso ciudadano propondrá declarar el viernes Día Nacional de los Pins Oficiales.
En resumen: dos días, mucho protocolo, 130 nuevas excusas para dar discursos y la garantía de que, al final, las credenciales cumplirán su destino más noble: aparecer en al menos una foto oficial y luego descansar hasta la próxima temporada electoral. ¡Que comiencen las poses!
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