Chiguata: municipalidad convertida en cantina tras videos de funcionarios ebrios
Videos muestran a funcionarios de Chiguata usando la municipalidad como cantina: botellas, aparente ebriedad y denuncia policial. Escándalo con copa oficial.

Lead: En Chiguata decidieron modernizar la gestión pública: ya no basta con actas y firmas, ahora la municipalidad ofrece barra libre. Videos virales muestran oficinas convertidas en cantina, funcionarios en acta de ebriedad y la Policía Nacional recibiendo la denuncia como quien recibe el menú del día.
Según las grabaciones —que ahora circulan más rápido que el agua en temporada de lluvia— el despacho municipal se transformó en un paraíso etílico. Botellas alineadas como concejales, vasos haciendo quorum y risas que, según fuentes sin carnet, estaban más afinadas que el presupuesto anual.
Los protagonistas, elegantemente descritos por testigos como "funcionarios en aparente estado de ebriedad", parecen haber confundido la planificación estratégica con la planificación de la sobremesa. Al parecer, las reuniones de trabajo fueron sustituidas por sesiones de karaoke, brindis institucionales y, por qué no, una clase magistral de cómo no llevar un expediente.
Un vecino comentó, con la sobriedad de quien cuenta cuentos: «Vinieron por el trámite y se quedaron por la hora feliz». Otro afirmó haber visto al acta de concejo transformarse en carta de tragos: "Item 1: aprobación de presupuesto. Item 2: aprobación de pisco".
La denuncia ya está en manos de la Policía Nacional del Perú, que ahora debe decidir si la municipalidad archivó expedientes o simplemente archivó botellas. Fuentes policiales, visiblemente sorprendidas, admiten que nunca pensaron que el caso terminaría en capacitación de cómo servir copas mientras se redacta un contrato.
Expertos imaginarios han opinado con la gravedad que los temas merecen. El Dr. Festín, autoproclamado "antropólogo de la borrachera administrativa", aseguró: «Esto no es corrupción, es cultura organizacional líquida». Y en un estudio absolutamente no real, el 92,7% de las botellas halladas habría sido denunciado por sentirse usado.
Consecuencias (posibles, probables y rocambolescas): renuncias simbólicas firmadas con servilletas, actas que piden disculpas por el desorden etílico y la nueva propuesta de reglamento interno que incluye el artículo 1.1: "Queda establecido el martes como día de tapas y revisión de expedientes". También circula la propuesta de crear la Dirección de Gestión de Tragos, porque nunca está demás institucionalizar el talento.
Mientras tanto, los ciudadanos observan, comentan y tuitean. Algunos proponen convertir la municipalidad en centro cultural con caja de recaudación en la barra; otros piden que se implementen controles más serios —como alcoholemia obligatoria antes de firmar cualquier documento—.
La moraleja, para quien quiera leer entre copa y copa, es simple: si vas a administrar la cosa pública, mejor hacerlo con la cabeza fría o al menos con un acta que no pida hielo. Y si no, al menos que inviten.
Cita ridícula y estadística absurda: «Después del incidente, el 78% de los muebles municipales pidió mudarse a un local más serio», informó la imaginaria Oficina de Bienestar Mobiliario.
Comparte esta noticia en:
WhatsApp Facebook TikTok

