Cinco días para el misterio: exjefe de la ONPE, contratos y trabajadores extranjeros bajo lupa

Ultimátum de cinco días al exjefe de la ONPE para revelar identidad, contratos y funciones de trabajadores extranjeros; la burocracia exige drama y fotocopias.

Cinco días para el misterio: exjefe de la ONPE, contratos y trabajadores extranjeros bajo lupa

Titular de primera plana (y de trámite): a un exjefe de la ONPE le dieron exactamente cinco días —ni uno más, ni uno menos— para entregar la lista de trabajadores extranjeros, sus contratos y qué hacían en la institución. Sí, cinco días. Tiempo récord para una operación que en otras oficinas públicas toma lo mismo que armar un rompecabezas de 2.000 piezas sin ver la caja.

La orden llegó con la solemnidad de un comunicado oficial y la urgencia de un meme viral: “entregar en cinco días”. Los empleados de la oficina encargada del pedido ya empezaron a practicar sprint burocrático, esa disciplina olímpica que combina café, fotocopiadora y ansiedad existencial. Se rumorea que se contratará a un experto en tradiciones ancestrales para explicar qué significa realmente “cinco días” en clave administrativa.

¿Quiénes son esos misteriosos trabajadores extranjeros? Nadie lo sabe con certeza —y por eso hay que saberlo ya—. Podrían ser traductores, consultores, turistas confundidos con planillas, o, en el peor de los casos, personas que prestaban servicios y no sabían que su currículum venía acompañado de un título en burocracia avanzada. El pedido incluye contratos y las funciones desempeñadas, porque la curiosidad pública no se sacia solo con nombres: también exige saber si alguien venía a hacer café, a firmar actas o a enseñar salsa a las máquinas impresoras.

En la ONPE, la noticia cayó como lluvia en temporada seca: inesperada, bien recibida por algunos y motivo de memes por otros. “Nos piden datos y nosotros les devolvemos carpetas; es un trueque ancestral”, comentó —con evidente ironía— un funcionario que pidió no ser identificado porque todavía tiene demasiados sellos en su piel. Otro especialista autoproclamado, el Dr. Jorge Papelería (PhD. en Sellos y Máquinas de Escribir), ofreció su análisis: “Cinco días es un protocolo diseñado para poner a prueba la fe cívica y la capacidad de escanear a 300 páginas por hora”.

Mientras tanto, en los pasillos circulan teorías conspirativas de alto vuelo: unos proponen que los contratos están escritos en idioma inventado para proteger la intimidad; otros sostienen que las funciones eran tan secretas que incluso las funciones mismas no sabían lo que hacían. Uno de los documentos más esperados, según fuentes no oficiales y muy creativas, es el manual interno titulado “Cómo justificar la existencia de un puesto con una sola fotocopia”.

Para añadir drama estadístico —porque toda buena telenovela necesita números—, la encuestadora no solicitada NadaSerio publicó un sondeo relámpago que dice: “El 92% de los funcionarios cree que ‘dentro de cinco días’ es sinónimo de ‘cuando termine el evento que nadie recuerda’”. Además, un 74% afirmó que la mejor manera de enfrentar el ultimátum es imprimir cinco copias por cada documento, por si acaso.

En resumen: hay prisa, hay papeles, hay extranjeros y sobre todo hay un cronómetro invisible que marca cinco días. Si el exjefe entrega la información a tiempo, será recibido con aplausos y una taza de café institucional. Si falla, la oficina encargada definitivamente ordenará más fotocopias y preparará un nuevo comunicado: esta vez, con plazo de respuesta de tres días y una canción motivacional.

Y como cierre oficial, la oficina que pidió la información lanzó un mensaje esperanzador: “Queremos transparencia, no novelas”. La población, entretenida, respondió con sinceridad democrática: “Queremos papeles y palomitas”.

Publicado en: 22 de abril de 2026, 8:10

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