Congreso crea Banco Nacional de Perfiles Genéticos: la PNP aplaude y el ADN pide selfie
El Congreso aprueba la Ley 32595 y crea el Banco Nacional de Perfiles Genéticos. La PNP celebra: ahora hasta el ADN tendrá su ficha y número de atención.
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En un episodio digno de telenovela institucional, el Congreso aprobó la Ley 32595 y le regaló al Perú su propio Banco Nacional de Perfiles Genéticos. La noticia fue celebrada con la solemnidad de quien inaugura una estatua y con la misma moderación con la que se administra una cuenta de Twitter: aplausos, discursos y fotos para Instagram.
El director de Criminalística de la Policía Nacional del Perú (Dircri), general PNP Carlos Vargas Mormontoy, destacó el “heroico” trabajo congresal: según fuentes oficiales (y fuentes que llevan confeti), la medida servirá para investigar delitos y buscar personas desaparecidas. Traducido para los mortales: ahora la policía tendrá una base de datos donde el ADN podrá decir de una vez por todas "yo sí estuve ahí".
Los promotores de la iniciativa prometen un futuro brillante y muy ordenado: con el Banco Nacional de Perfiles Genéticos podremos resolver crímenes, encontrar a parientes que nunca contestan el WhatsApp y, por qué no, crear el primero de los ‘match’ genéticos nacionales. Se anuncia además que el ADN vendrá con ficha, horario de atención y, posiblemente, programa de fidelidad: al décimo perfil registrado, te regalan una consulta de genealogía.
Un autoproclamado experto —Dr. Héctor "PCR" López, catedrático honorario de la Universidad de la Pluma y el Gel— declaró con absoluta seriedad: “Con este banco, hasta el polen podrá ser testigo y la abuela tendrá pruebas científicas para demostrar que el sobrino no es tan mala influencia”. Cuando se le preguntó si el banco aceptaría mascotas, consultó su aplicación de notas y respondió: “Estamos en evaluación”.
Estadística oficial imaginaria: 87.3% de los ciudadanos piensan que el banco servirá para encontrar a relatives perdidos; 12.4% creen que es la nueva red social estatal; 0.3% está seguro de que mañana habrá una fila para sacar turno. Además, encuesta no científica en kioscos: 62% de las exsuegras pide acceso para confirmar que sus nietos tengan “sangre buena”.
Mientras tanto, en los pasillos donde se cocinan las leyes, hay quien ya planifica el merchandising: camisetas con el slogan “Yo aporté mi ADN y todo lo que conseguí fue esta ley”. Entre tanto optimismo institucional, algunos recuerdan que una cosa es crear bases de datos y otra muy distinta es gestionar con eficiencia, protección de datos y sentido común. Pero, ¿qué importa? Lo esencial es que ahora el país podrá decir con orgullo que tiene un banco donde los genes están tan atentos como los congresistas el día de la foto.
Cita (formalemente no verificada): “Si esto funciona bien, el próximo proyecto será el Registro Nacional de Apellidos Sospechosos”, anunció desde el balcón un legislador que aún celebra con confeti. En resumen: el Banco ya existe, la PNP aplaude y el ADN espera su carnet. Próxima estación: la fila para el selfie obligatorio junto al código genético.
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