Congreso promete ser 'motor' de las MYPES en Trujillo; empresarios piden gasolina, Wi‑Fi y botón de turbo
Miguel Ángel Torres Morales asegura que el Estado será 'motor' para las MYPES en Trujillo. Empresarios piden gasolina, Wi‑Fi y menos papeles inútiles. Ya.
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TITULAR PROVOCADOR: El Congreso dice que será el motor de las MYPES; empresarios reclaman volante, combustible y manual de usuario
En Trujillo se vivió ayer un episodio digno de la mejor telenovela burocrática: el presidente del Congreso, Miguel Ángel Torres Morales, ofreció la frase del día destinada a adornar folletos, camisetas y rituales de inicio de obra. "La tarea del Estado no es estorbar ni poner trabas, sino ser el motor que impulse ese esfuerzo", declaró, y en ese preciso instante varios emprendedores locales comenzaron a buscar la llave inglesa.
Los asistentes, muchos con delantal y otros con hojas de contabilidad enviadas a sacrificio, aplaudieron con la mezcla de esperanza y escepticismo que solo da la experiencia de 17 años de trámites. Algunos entendieron 'motor' literalmente y se acercaron preguntando si el Congreso entregaría baterías, bujías o al menos un curso rápido de manejo de papeleo con transmisión automática.
Traducido al lenguaje popular: si el Estado va a ser motor, la MYPE promedio exige que sea un motor que arranque, no un adorno de exhibición. "Que sea motor y no tocadiscos", murmuró una vendedora de empanadas, que propuso además instalar un acelerador con Wi‑Fi para que el delivery llegue más rápido.
Expertos (de esos que no cobran por respuestas simples) ya dieron su veredicto. El profesor imaginario Dr. Risas, economista de bolsillo, aclaró: "Si el Estado es el motor, que por favor ponga aceite y no solo le ponga calcomanías al capó". En paralelo, el Instituto Nacional de Estadísticas de la Exageración reportó que el 73.8% de las MYPES en Trujillo interpretaron 'motor' como 'motocicleta' y el 12.1% como 'cajita de herramientas con Wi‑Fi'.
Las consecuencias prácticas no tardaron: se propuso el plan "No estorbar 2.0", que incluye, entre otras brillantes medidas, menos formularios inútiles (sujeto a que los funcionarios encuentren dónde guardaron la carpeta «menos formularios»), ventanillas únicas que abrirán en días alternos y un botón de 'turbo' para trámites urgentes (el botón, lamentablemente, está en revisión legal).
Un representante gremial comentó con sorna: "Nos parece bien que el Estado sea motor, siempre que no sea de juguete. Si nos regalan un volante ya empezamos a ahorrar para la gasolina". En tanto, un emprendedor de tecnología propuso una enmienda: que el motor tenga puerto USB para actualizar el firmware del país.
Mientras los discursos suben de marcha, en las calles de Trujillo se organizan caravanas de microempresarios con cascos (por si acaso), listas de trámites y un invisible manual de instrucciones. Nadie exige demasiadas cosas: solo un motor que no necesite empujar y, de paso, un par de cables de puente.
Estadística absurda final: según la encuesta del Café con Slogan, el 88.4% de las MYPES prefiere que el 'impulso estatal' venga con gasolina y asesoría práctica; el 11.6% restante insiste en recibir el impulso en formato memo.
— Cita fingida para prensa: "Si el Estado va a ser motor, que por favor traiga el llavero", afirmó un comerciante, mientras buscaba la factura del último depósito de esperanza.
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