Corte Superior de La Libertad celebra Día del Juez entre togas, torta y martillo brillante

La Corte Superior de La Libertad celebró el Día del Juez con toga, discursos épicos y torta. Crónica satírica de una ceremonia donde el martillo brilló.

Corte Superior de La Libertad celebra Día del Juez entre togas, torta y martillo brillante

Titular provocador: La toga brilla más que el martillo — Día del Juez en La Libertad se convierte en pasarela judicial

Lead satírico: En un espectáculo que nadie pidió pero todos fingieron disfrutar, la Corte Superior de Justicia de La Libertad festejó el Día del Juez. Hubo togas, discursos solemnes, una torta con forma de martillo y la inevitable sensación de que la justicia, por un día, se tomó libre para posar en Instagram.

El montaje fue impecable. Alfombra —sí, roja— para las entradas; fotógrafo oficial para la bancada (porque si no hay foto, ¿cómo se comprobó que el juez estuvo ahí?). La jornada incluyó entrega de reconocimientos con nombres tan inspiradores como 'Premio al Silencio Más Prolongado en Sala' y 'Mejor Uso Dramático de la Frase ‘‘Se declara receso’’'. Se rumorea que la toga de la jueza ganadora tenía plisados certificados por consenso del pleno.

No faltaron los discursos épicos, esos que podían transformar cualquier expediente en saga homérica: agradecimientos a la madre, al expediente que nunca llegó y a la comunidad local, que según la tradición aparece en las fotos oficiales con sonrisas de catálogo. Un magistrado, con voz entrecortada por la emoción o por el café frío, resumió la jornada con una frase para la posteridad: 'Hoy no fallo, hoy festejo'.

Cita absurda y estadística inventada: Según la Oficina de Imaginería Judicial (OFIJU, organismo completamente real en nuestras fantasías), el 87,4% de las togas exhibidas presentaban al menos un brillo óptico; 12,6% prefería el mate antes que el tintero. 'La toga es la nueva capa de superhéroe', declaró un experto en moda judicial que nadie consultó pero que, aun así, recibió aplausos.

Consecuencias lógicas (y no tanto): Tras la ceremonia se distribuyó torta a la comunidad, que la consumió entre aplausos y dudas existenciales sobre si la justicia venía con porciones individuales. Se anunciaron iniciativas para acercar la Corte a la gente: incluir clases de civismo en TikTok, pasarela anual de togas y un plan piloto para sustituir el martillo por uno con luces LED para mayor visibilidad en audiencias nocturnas.

Cierre irónico: Al caer la tarde la Corte volvió a sus labores —o a sus escritorios, que es lo mismo cuando nadie está mirando—, mientras los ciudadanos se preguntaban si el verdadero beneficio para la comunidad fue la torta, la foto de rigor o simplemente la certeza de que, al menos un día al año, la justicia se viste de gala y de paso nos regala un momento digno de meme. Porque si algo aprendimos hoy es que la solemnidad y el brillo no siempre resuelven causas, pero sí generan un excelente pie de foto.

Publicado en: 29 de noviembre de 2025, 11:10

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