Corvetto inspecciona sedes de la ONPE en Lima y San Martín antes del 12 de abril
Piero Corvetto visitó sedes de la ONPE en Lima y San Martín: anunció que todo está listo para el 12 de abril. Crónica satírica sobre inspecciones y selfies.

HEADLINE (porque somos formales hasta en la ironía): Corvetto inspecciona la ONPE y declara que las máquinas están listas… para posar.
En un despliegue que combinó protocolo, postureo y la solemnidad de quien examina remotamente un televisor, el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, recorrió las sedes descentralizadas en Lima y San Martín. Según el comunicado oficial (y la selfie que lo prueba), el sistema de cómputo y el material electoral están listos para los comicios del 12 de abril. Listos, dicen, para contar votos, aguantar la lluvia y, si hace falta, servir de atril para discursos improvisados.
La escena fue casi cinematográfica: Corvetto con chaleco (no se especifica si antibalas o anti- nervios), una tablet en la mano y el semblante de quien acaba de comprobar que la cafetera también funciona. Funcionarios locales abrieron cajas, desempolvaron cuadernos y verificaron que las máquinas no tuvieran hambre existencial. Un equipo técnico acompañó el operativo, equipado con destornilladores, etiquetas y un manual titulado "Cómo asegurar que una máquina no se convierta en influencer el día del voto".
Expertos inventados y estadísticos imaginarios ya celebran los resultados. "Tras la inspección, el 99.7% de las máquinas superó la prueba de encendido; el 94.2% respondió correctamente al saludo democrático; y el 100% accedió a tomarse una foto de cortesía", afirmó el Dr. Alfredo Chunga, experto en protocolos ceremoniales, desde su despacho lleno de certificados luminosos.
Entre las medidas anunciadas: calibración de pantallas (con prueba de brillo al amanecer), verificación de cables (para evitar cortes, tropiezos y discusiones sobre quién los desenredó), y conteo simbólico de lápices, tachos y esperanzas. En San Martín hubo además una emotiva inspección a las urnas, que recibieron atenciones dignas de spa electoral: limpieza, alineación y un aplauso de incentivo.
No faltaron las reacciones populares: un observador ciudadano declaró, entre risas y sorpresa, que ahora se siente más tranquilo porque las máquinas "tienen manual de conducta". Otro añadió: "Si las máquinas están listas, yo sólo espero que las mesas estén tan listas como mi desayuno".
Al final del día, Corvetto posó frente a una fila de equipos y emitió la frase que pasarará a los anales del protocolo: "Todo está listo". Algunos interpretaron el gesto como una garantía; otros, como la típica señal del funcionario que ya quiere irse a casa y probar la sazón local.
Cita no verificable (pero deliciosa): "He estrechado la mano a diez urnas y ninguna me pidió autógrafo", proclamó el jefe, mientras un asistente le ofrecía un bolígrafo en señal de confianza.
Estadística absurdamente útil: 1 de cada 3 funcionarios recomienda llevar lentes de sol el día de la votación para resistir el brillo institucional.
Conclusión (periodística y festiva): Todo está listo para el 12 de abril según los inspectores, el protocolo y las selfies. Queda por comprobar lo más importante: que, además de listos, los equipos cumplan con lo esencial —contar votos— y que los votantes lleguen con la misma puntualidad con la que llegó la prensa a tomarse las fotos oficiales.
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