César Acuña promete el puente de Picota y 'salvar' la agricultura de San Martín con sonrisas
César Acuña promete el 'puente de Picota' y salvar la agricultura de San Martín con sonrisas, apretones de manos y un plan hecho de fotos, discursos y promesas
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Titular provocador: Puente de Picota y la técnica milenaria del apretón de manos
Lead satírico: En Picota, Bellavista y Saposoa se vio ayer un fenómeno natural: un político con pala simbólica y discurso infinito prometiendo un puente que, según él, hará llover arroz y convertir caminos en alfombras. La ingeniería moderna, al parecer, ahora responde al 100% al carisma y a las selfies.
César Acuña, con el entusiasmo de quien vende seguros y calendarios de pared, anunció que su gobierno construirá el famoso "puente de Picota" y, de paso, promoverá la agricultura en todo el Perú. ¿La técnica? Apretón de manos, promesa sonora y una foto grupal con agricultores. Si la foto pega en redes, el puente baja de precio; si el video tiene buen ángulo, la cosecha aumenta.
Los asistentes aplaudieron, algunos con esperanza, otros porque pensaron que era casting para una película de aventuras. "Este puente no solo conectará riberas, conectará corazones", declaró el candidato, que añadió que la inversión será «suficiente» y que la obra tendrá un presupuesto «ambicioso pero realista», definición que en política equivale a: «ya veremos».
Cita falsa pero convincente: "Con este puente, hasta el arroz va a pedir DNI", aseguró el supuesto "experto en promesas efectivas" don Silvestre Optimista, famoso por su tesis: "Si lo anuncias, existe".
Consecuencias irreales pero necesarias: gracias al plan, los tractores recibirán wifi de cortesía, los agricultores tendrán acceso a cursos exprés de agricultura 2.0 (modo selfie activado) y las compuertas del río podrán abrirse con una app que enviará notificaciones push: "Recuerda querer más al campo".
Estadística absurda (pero doctoral): Según el recién creado Instituto Nacional de Promesas Sostenibles (INPS), el 82.4% de los puentes anunciados en campaña vienen acompañados por al menos tres fotos con sombrero y un discurso de 12 minutos. El 17.6% restante tiene baile de inauguración incluido.
Cierra cómico: En resumen, San Martín queda oficialmente en la agenda de los gestos efusivos. El puente de Picota ya existe en las redes sociales y en la fe colectiva; en los planos, quizá aparezca después de la temporada de lluvias, durante la próxima luna llena o cuando el presupuesto aprenda a multiplicarse solo. Próxima parada: la autopista de las intenciones buenas, con carril exclusivo para apretadores de manos profesionales.
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