Delantero de Cienciano anota el gol de la victoria sobre Deportivo Garcilaso en Cusco y desata euforia
El delantero de Cienciano firmó el gol que derrotó a Deportivo Garcilaso en Cusco; la ciudad celebró como si se hubiese inaugurado otra Machu Picchu. y euforia.

¡GOL, TEMPLADO Y CON SABOR A APU!
En Cusco no solo sube la altitud: ayer también subió el pulso. Un delantero —ese héroe en camiseta roja que podría venderse luego como souvenir— clavó el gol de la victoria que dejó a Deportivo Garcilaso rumiando excusas y a la tribuna creyendo haber presenciado una revelación andina.
El tanto, según testigos, fue tan perfecto que varios turistas pensaron que Museos del Perú había programado una instalación performática en el estadio. Otros juran que el balón tenía GPS y una brújula interior que apuntó directo al arco contrario. El delantero, a quien la misma hinchada bautizó en el entretiempo como "El Intiyo", no concedió declaraciones: estaba ocupado recibiendo bendiciones del viento.
Aficionados celebraron como si hubieran descubierto una nueva ruina inca: hubo corneta, hubo cánticos, hubo abuelitas que vendían anticuchos con la misma intensidad con que ahora venden entradas en reventa. El alcalde local, en un gesto de buen gusto democrático, propuso erigir una estatua al delantero en la plaza mayor —de preferencia en bronce o en queso—.
Cifras que nadie pidió pero todos querían: el imaginario Instituto Nacional de Ovaciones anunció que "el 87,3% de los cusqueños experimentó lagrimeo espontáneo al minuto 89"; el 42% de las alpacas del valle habría hecho un brindis simbólico.
Un supuesto entrenador del equipo —ojos vidriosos por la emoción o por la altura, todavía no está claro— dijo: “No planeamos esto, fue pura alquimia futbolística y, quizás, un pacto con los apus.” Por su parte, un analista deportivo consultado en una cevichería añadió, con aplomo científico: “El gol fue tan definitivo que hasta las papas nativas cambiaron de color.”
Mientras tanto, Deportivo Garcilaso prometió volver con más fútbol, más orgullo y más estrategias que incluyan mapas, brújulas y, si es necesario, oráculos. En la esquina, vendedores ya calculan que la demanda de banderitas rojas se triplicará; algunas familias venden ya sus cuadros de la abuela para financiar la próxima pancarta gigante.
Y así, entre la épica y la exageración, Cusco ganó algo que no figura en libros de estadísticas: una excusa perfecta para celebrar entre turistas, curanderos y aficionados. El delantero, por su parte, volvió a la concentración con la humildad de quien sabe que mañana deberá comer cuy y entrenar, no necesariamente en ese orden.
Cierre absurdo: según un sondeo no verificado por nadie influyente, el 99% de las personas que asistieron al partido recomendó el gol para declarar feriado provincial. El presidente dijo que lo pensaría, si alguien le explica primero dónde queda exactamente el estadio.
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