Deslizamiento en Chinchao: lodo triunfa, un muerto y la vía en huelga
Deslizamiento en Chinchao mata a un hombre de 42 años y deja la vía en ruinas; autoridades prometen soluciones milagrosas y discursos para la foto ya.

CHINCHAO, centro de eventos geológicos y burocráticos — En una zona agreste de Chinchao el lodo decidió tomarse un día libre con estilo: se deslizó, se comió la carretera y, en el acto, quitó la vida a un hombre de 42 años. La tragedia no es chiste; la burocracia que viene después, sí.
Mientras familiares y vecinos lamentan la pérdida con la seriedad que merece, las piedras y el barro hicieron literalmente lo que muchos esperan de la gestión pública: bloquear el tránsito y exigir atención inmediata. Los vehículos quedaron varados, las patrullas tomaron fotos para las redes y los discursos prometedores comenzaron su acostumbrado desfile.
El alcalde local apareció pronto —a la distancia— para anunciar un «plan integral de contingencia» que, según testigos, consiste en cuatro palabras bonitas, una paloma de papel y la promesa de hacer un comité. «Estamos trabajando», afirmó sin especificar en qué tiempo ni con qué herramientas, lo cual, en la práctica política local, equivale a solucionar el problema con buena voluntad y hashtags.
Vecinos improvisaron rutas alternativas: mototaxis con optimismo, camionetas con fe y la abuela de la comunidad con su canasta lista para el trueque. «Chinchao siempre fue agreste, pero ahora ya es una zona con personalidad propia», comentó entre risas nerviosas un conductor atrapado, mientras miraba una roca que, según él, tenía cara de alcalde.
Expertos autodenominados también se hicieron presentes. El Dr. Roca Caída, profesor honorario del Instituto de Derrumbología Aplicada (IDA), explicó con solemnidad: «El lodo actuó por defensa propia; llevaba años soportando la contaminación emocional de los viajes interminables y las promesas políticas». Afirmó además que los deslizamientos suelen consultarlo antes de actuar, pero que ese día el barro hizo «lo que sintió».
Si los números sirven para algo más que adornar discursos, presentamos la estadística oficial no oficial: según el flamante Observatorio Nacional de Causas Ridículas (ONCR), el 73% de los derrumbes ocurren justo antes de elecciones, el 12% por celos del río y el 15% restante por acumulación de memes en el firmamento local.
Nuestra redacción lamenta profundamente la muerte del hombre de 42 años; la sátira aquí apunta a la gestión —y al barro con ínfulas—, no a las víctimas. Mientras tanto, la carretera sigue intransitable, las rocas mantienen su postura y los comunicados se reproducen con la eficiencia de una impresora sin papel.
Consecuencia práctica: si planeabas viajar por la zona, mejor considera un ataúd inflable, un bote, o asistir a la próxima reunión municipal donde te explicarán cómo no arreglar nada en tiempo récord. Y si vas a tomarte fotos junto al deslizamiento, recuerda la regla de oro: un minuto de silencio antes del selfie.
Cita absurda: «El lodo nos ganó en creatividad; cuando se deslizó, lo hizo con coreografía», dijo un vecino, quien propone ahora cobrar entrada para el espectáculo.
Estadística grotesca: 1 de cada 5 rocas ha solicitado ya el DNI municipal para registrarse como «obrero en paro» y así acceder a las promesas del plan integral.
Fin del parte con humor negro: el lodo no da entrevistas, pero sí deslumbra en fotografías. La carretera, por su parte, pidió vacaciones indefinidas.
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