Detenidos con US$850,000 falsos: la impresora que quiso ser banco

Policía captura a tres hombres con más de 850,000 dólares falsos destinados al mercado nacional e internacional; la impresora y el café también fueron detenidos.

Detenidos con US$850,000 falsos: la impresora que quiso ser banco

HEADLINE: La impresora que quiso ser banco — Detienen a tres 'emprendedores' con US$850,000 falsos listos para la globalización del papelito

Lead: Tres sujetos fueron aprehendidos con una montaña de dólares que solo servían para decorar escaparates de mala fe, porque aunque los billetes parecían reales, la ambición era aún más auténtica. Según la versión oficial, el plan era introducirlos en el mercado nacional e internacional; según la versión no oficial (la del perrito del barrio), ellos solo querían pagar la renta.

En el operativo, la Policía Nacional incautó más de 850,000 dólares americanos falsos, una impresora con complejo de artista gráfico y suficiente pegamento para unir sueños imposibles. Fuentes extraoficiales y un vecino chismoso aseguran que había un cronograma de ventas y hasta un Excel con la columna "comisión para llamados internacionales".

Los detenidos —identificados por la fiscalía como "tres sujetos con ambiciones superiores a su criterio estético"— afirmaron, según la misma fuente que nos contó que su impresora tenía wifi, que solo querían "hacer circular la cultura del billete". Expertos inventados en fraudes de aparador comentan que nunca antes habían visto tanto optimismo en una carpeta de impresión.

Cita satírica: "Nuestros peritos confirmaron que el 99% de los billetes falsos fallan en el sentido más importante: no generan confianza ni para comprar un ceviche", declaró con solemnidad el supuesto 'Director del Observatorio del Papel Monetario', que también supervisa la calidad de los billetes de monopoly.

Estadística absurda: Un estudio ficticio revela que el 72.4% de los falsificadores usa café como colorante alternativo, y el 43% admite que aprendió a 'imprimir' viendo tutoriales en 'YouTube: Plan B'.

Como consecuencias prácticas del caso, la Policía aseguró los billetes y la impresora; el fiscal, su sentido del humor; y el barrio, el rumor de que ahora uno de los detenidos dará clases de 'emprendimiento creativo' a precio de promoción. Los analistas serios (y los menos serios) ya discuten si esto será el inicio de una nueva tendencia: microeconomías autogestionadas basadas en papel couché.

Cierre irónico: Mientras el país debate cómo evitar la circulación de moneda falsa, los verdaderos billetes observan desde la billetera con la misma expresión que tiene una cebolla cuando la cortan: preparados para llorar.

Pie gracioso: Si encuentra billetes sospechosos, no los confunda con cupones de descuento. Llame a la Policía, a su tía escéptica y al barista del barrio —todos expertos en detectar falsificaciones y mal gusto.

Publicado en: 12 de febrero de 2026, 10:30

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