Diez Canseco propone siestas nacionales y embajadas para llamas: el plan de gobierno (versión satírica)
Francisco Diez Canseco busca la presidencia con un plan que promete siestas nacionales, embajadas para llamas y crecimiento por decreto. Satírico.
![]()
Titular sensacional (y ligeramente legal): Francisco Diez Canseco aspirará a gobernar el país por los próximos cinco años, con un plan de gobierno tan completo que incluye siestas obligatorias y oficinas consulares para animales domésticos. Sí, has leído bien: ahora la política peruana viene con almohada.
Lead: En un acto que combinó solemnidad, micrófonos y un PowerPoint que nadie pidió, el Partido Perú Acción presentó a Francisco Diez Canseco Távara como su candidato a la Presidencia. Su plan de gobierno —según la versión oficial, la versión para niños y la versión para quienes se quedaron dormidos en la primera diapositiva— promete soluciones fáciles, medidas estelares y una pajita para beber del vaso de la nostalgia.
El plan, explicado en diez puntos claros y dos chistes con buena pinta, contiene recetas infalibles para todos los males: desde la economía hasta el ánimo del vecino. ¿Algunas propuestas destacadas? Reproducimos (con cariño y una dosis de incredulidad) las partes más memorables:
- Siestas nacionales: Para mejorar la productividad, el candidato propone instaurar una hora diaria de descanso obligatorio en todo el país. "La siesta ayuda a innovar", afirmó un asesor que juró que lo dijo alguien sabio. Según la estimación del Instituto Nacional de Procrastinación, la medida aumentará el PIB (Pleno Ímpetu de Banderas) en un 0.002% y reducirá las filas en las pollerías.
- Embajadas para llamas: En un gesto de diplomacia alternativa, se creará la figura de "embajador animal"; las llamas, por su carisma ancestral y sus buenas selfies, serán prioritarias. Un diplomático anónimo —que insiste en llamarse "Don Lana"— aseguró: "Las llamas saben negociar; escupen cuando no les gusta un tratado".
- 'Crecimiento por decreto': Inspirado en la magia de los títulos urgentes, el plan propone declarar el crecimiento económico por decreto los lunes. "Si lo decimos con confianza, el mercado se emociona", explicó un experto en optimismo fiscal. Los economistas reales se fueron a tomar un café y no volvieron.
- Reforma administrativa: Se reestructurará el Estado con nombres más felices: el Ministerio de la Chamba pasará a llamarse "Ministerio del Qué Hacen Todos", y el Congreso recibirá el apelativo cariñoso de "Club de Debate con Micrófono". Se espera que el cambio de nombre mejore la moral interna en un 3.14%.
- Cultura y turismo: Se propondrá que todas las ciudades pequeñas tengan un festival obligatorio de comida y cumbia, financiado con una lotería nacional que regalará 'paquetes sorpresa' incluyendo una camiseta con la foto del candidato.
Cuando se le pidió una explicación seria sobre cómo se financiarían estas iniciativas, el equipo respondió con una infografía: un cochinito feliz, una flecha hacia arriba y la frase "Más turismo = más plata". Consultamos a un "economista de sillón" que dijo: "Funciona en mi casa".
Cita absurda: "Según la Encuesta Nacional de Buen Humor (ENBUH), el 87.3% de los peruanos consideraría votar por un candidato que traiga snacks al debate" — declaró el vocero ficticio de la campaña, sonriente y con una bolsa de cancha.
Consecuencias previsibles (y otras no tanto): Los analistas de la realidad pronostican debates, memes y una lluvia de gifs. Algunos opinan que el plan es una genialidad populista; otros creen que es una obra de teatro con efectos especiales. Lo cierto es que la política peruana nunca se aburre: cada campaña es un festival de propuestas que suenan a titulares, a telenovela y a anuncio de producto milagro.
Cierre anecdótico: Al final del lanzamiento, el candidato prometió revisar el plan en profundidad, escuchar a la gente y, si hace falta, añadir una casilla para "sugerencias de vecinos" en la papeleta. Un voluntario, con lágrimas de emoción, propuso incluir también siestas obligatorias para los periodistas que cubran la campaña. Pocas ideas reciben aplausos tan sonoros.
Nota (no tan seria): Si al acabar de leer esto todavía tienes dudas sobre si votar por alguien que propone embajadas para llamas, recuerda: la política es como la cocina: a veces una pizca de absurdo es el ingrediente secreto que todos recuerdan.
Comparte esta noticia en:
WhatsApp Facebook TikTok
