Economista peruano asume la jefatura del gabinete prometiendo elecciones limpias y una calculadora milagrosa
Un economista peruano llega al gabinete en plena crisis, promete elecciones 'limpias' y trae su kit de emergencia: calculadora, cinta adhesiva y sentido común.

Titular provocador: El economista que arreglará el país con una calculadora asume la jefatura del gabinete
Lead satírico: En un giro tan inesperado como predecible —como elegir agua para apagar fuego— un economista peruano de prestigio internacional se pone el sombrero de primer ministro este martes 24 de febrero. Su misión declarada: garantizar elecciones limpias y transparentes. Herramientas anunciadas: una calculadora, diez hojas de Excel y la promesa solemne de que si algo sale mal, la culpa será siempre de la inflación.
La escena fue casi cinematográfica: del aeropuerto al Palacio, del artículo académico al cargo político, sin escalas. Testigos afirman haber visto al nuevo jefe de gabinete con una carpeta que decía 'Plan A: democracia' y, en letra más pequeña, 'Plan B: ver qué pasa'. Los analistas internacionales, que hasta ayer lo citaban por su trabajo en revistas serias, hoy le dedican titulares que mezclan esperanza con la curiosidad propia de quien ve a un equilibrista cruzar la cuerda con un portafolio.
Prioridad número uno, según el comunicado oficial: 'elecciones limpias y transparentes'. Traducción satírica: urnas que brillen tanto que se puedan usar como espejo; papeletas tan limpias que se puedan comer; y observadores internacionales equipados con paños de microfibra. Fuentes no oficiales (y sí muy imaginativas) aseguran que el plan incluye el reparto gratuito de jabón y gafas de rayos X para detectar fraudes que, hasta ahora, solo existen en folletos de conspiración.
Cita fake y absurda: 'Si no podemos limpiar la política, al menos la fregaremos', declaró una voz que juramos no ser una calculadora parlante pero que sonó igual de pragmática.
Los expertos de la nada oficial ya emitieron un estudio irrebatible: el 87,3% de los problemas políticos se solucionan si se imprime un instructivo en Times New Roman 12. Otro dato espectacular: el 65% de los votantes confía más en una hoja de cálculo que en cualquier promesa de campaña. Estadísticas que, según nadie en particular, demuestran que la fe en los tecnócratas es inversamente proporcional a la fe en la clase política.
Críticos del nuevo gabinete advierten que prometer 'elecciones limpias' es fácil cuando uno tiene a mano sobrenombres como 'integridad' y 'transparencia' en folletos oficiales. Los optimistas responden que al menos alguien trae un plan, aunque ese plan venga con anexo de instrucciones que dicen 'si aparece humo, reiniciar'.
Mientras tanto, la población observa con ese cóctel de esperanza y sarcasmo que caracteriza a los días en que todo puede empeorar o, milagrosamente, mejorar. En las plazas se venden camisetas con la leyenda: 'Confío en las matemáticas, dudo de los políticos'. Los vendedores ambulantes, siempre pragmáticos, han empezado a ofrecer calculadoras solares por si la transparencia requiere luz natural.
Conclusión irónica: Se necesita un economista con prestigio internacional para recordarnos que las elecciones deben ser limpias. Se necesitaba, sobre todo, un buen detergente y quizá un manual de instrucciones para no confundir 'limpiar' con 'rellenar'. En cualquier caso, el estreno está programado: martes 24 de febrero, palmas de expectación, y por si acaso, una servilleta por si alguien quiere secarse las manos después de tanto apretar botones.
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