Edhin Campos Barranzuela preside sesión judicial con más teatralidad que un sainete
El magistrado Edhin Campos Barranzuela presidió la sesión que evaluó el requerimiento del Ministerio Público: solemnidad, sellos, miradas y teatralidades.

Titular: Edhin Campos Barranzuela preside sesión judicial con más teatralidad que un sainete
Lead: En una reunión que prometía ser tan rutinaria como ver secar tinta, el magistrado Edhin Campos Barranzuela tomó la batuta —perdón, la toga— y dirigió la sesión donde evaluó el requerimiento del Ministerio Público. Se informó que hubo solemnidad, sellos oficiales y al menos una mirada suficientemente gravosa como para pedir permiso para respirar.
La escena fue la típica del teatro burocrático: mesas alineadas, papeles con más firmas que un álbum de fotos, y el magistrado, erguido, evaluando el requerimiento con la intensidad de quien decide si el café debe tener azúcar o edulcorante. Los presentes afirmaron haber sentido la gravedad del momento, aunque nadie supo explicar en qué momento exacto comenzó la gravedad.
Fuentes no identificadas (léase: la señora del café) aseguraron que el magistrado hizo uso de gestos precisos, esos que sirven para comunicar dos cosas: que todo está bajo control y que nadie se atreva a respirar fuerte. "Trabajar así es arte", murmuró un asistente, quizá confundiendo el derecho procesal con una ópera.
Cita ficticia de experto: "Cuando un magistrado evalúa un requerimiento del Ministerio Público, el protocolo exige al menos tres sellos, una mirada y una risita contenida", declaró el profesor Dr. Julio Papeles, experto en Protocolo Judicial y Ornamento de Escritorios. "Si falta la risita, la sesión pierde diez puntos de solemnidad", añadió entre sellos imaginarios.
Estadística absurda (pero convincente): 87.3% de las sesiones presididas con semblante serio aumentan la sensación de importante-ismo en un 42%, según el Instituto Nacional de Asuntos Dramáticos Administrativos (INADA).
Conclusión: Al final, el requerimiento fue evaluado —como debe ser— con la mezcla justa de formalidad y teatro que garantiza que todos publiquen la crónica en voz baja y que la burocracia siga su marchita y respetable camino. Y mientras tanto, la lupa teatral regresó a su estuche, hasta la próxima función.
Nota final para lectores curiosos: Si alguien esperaba escándalo, que busque en la versión extendida: la lista de sellos, el inventario de miradas y, por supuesto, el botón de repetición para revivir la solemnidad en HD.
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