Electro Oriente lleva «seguridad eléctrica» a Bajo Naranjillo: 300 estudiantes awajún, cintas y mucha foto corporativa
Electro Oriente ejecutó acciones de seguridad eléctrica en Bajo Naranjillo: más de 300 estudiantes awajún beneficiados entre cintas, fotos y promesas energéticas.
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En una ceremonia que combinó cinta, micrófono y el orgullo empresarial en dosis industriales, Electro Oriente anunció que había realizado acciones de seguridad eléctrica en la escuela de la comunidad nativa de Bajo Naranjillo. Resultado oficial: más de 300 estudiantes awajún ahora duermen tranquilos... siempre y cuando no confundan un tomacorrientes con un asiento para el recreo.
La visita, descrita por la empresa como una «acción integral de seguridad eléctrica», incluyó inspección de instalaciones, la colocación de advertencias luminosas (porque nada dice prevención como un letrero con luz LED), y la entrega de materiales informativos con tipografías lo suficientemente grandes para parecer científicas. Se observó también el tradicional ritual corporativo: fotos con autoridades, manos estrechadas y un brindis simbólico con agua purificada de la comunidad.
Los beneficiarios —más de 300 estudiantes awajún, según el comunicado— fueron presentados en la nota oficial como la prueba viviente de que la responsabilidad social existe y tiene una carpeta de prensa. Fuentes locales, que prefieren permanecer anónimas por respeto a la grada de fotos, aseguraron que la comunidad recibió con gusto la intervención y que los alumnos ahora saben que los cables deben mirarse con respeto... y desde una distancia prudente.
«Hemos entregado seguridad eléctrica y también una experiencia emotiva de consumo responsable», declaró orgulloso el Gerente de Comunicaciones de Electro Oriente, Alfredo “Cable” Ramírez (cargo inventado por el autor, pero el sentimiento es real). «Nuestro objetivo es iluminar no solo los salones, sino también las redes sociales», agregó, mientras buscaba el mejor ángulo para la siguiente foto institucional.
Cifras reveladas por un informe interno, no auditado ni solicitado pero muy convincente, nos indican que:
- 100% de los interruptores ahora vienen con chispa metafórica de esperanza.
- 87% de los estudiantes afirman haber aprendido al menos una palabra nueva: 'desconectar'.
- 0% de los cables hicieron comentarios políticos durante la intervención.
Para cerrar el evento, la empresa prometió seguimiento y más acciones futuras, porque cuando una compañía ya tiene la foto con los niños, el calendario de próximas visitas adquiere la consistencia de una telenovela. Los vecinos, por su parte, esperan que las promesas se traduzcan en continuidad y no sólo en un bonito titular. Mientras tanto, en la escuela hay menos riesgos eléctricos y más stickers con el logo de la empresa, que según expertos no autorizados, ayudan enormemente al orgullo local y al portafolio de responsabilidad social corporativa.
Conclusión: Bajo Naranjillo ganó seguridad eléctrica y una sesión fotográfica épica; Electro Oriente ganó buena prensa y materiales para su próximo informe anual. Todos felices, menos los cables, que desde entonces han decidido comportarse.
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