Empate 0-0: Garcilaso y Melgar regalan en Cusco el festival nacional del bostezo

Garcilaso y Melgar regalan un 0-0 en Cusco: espectáculo de altitud, bostezos y tácticas ancestrales. Hinchas celebran el empate como título y fotos con llamas

Empate 0-0: Garcilaso y Melgar regalan en Cusco el festival nacional del bostezo

Cusco, 27/04/2026 — En un acto de generosidad deportiva pocas veces visto desde la invención del descanso dominical, Deportivo Garcilaso y FBC Melgar decidieron compartir el punto como quien comparte ceviche en familia: al centro y para todos. Resultado final: 0-0. Éxtasis colectivo: máximo.

La cita, programada a las 19:00 y realizada a la altura oficial de promesas incumplidas (también conocida como 3,400 metros sobre el nivel del drama), se transformó en una pieza de arte minimalista donde el único color fue el verde del pasto y el principal recurso artístico, el silencio púbico.

Los aficionados interpretaron el empate como una meditación en movimiento. Había quienes aplaudían por disciplina, quienes festejaban con la misma intensidad que si hubieran visto un gol y quienes, con la madurez que da el frío andino, optaron por abrazar a una llama a falta de otra forma de emoción.

Técnicamente, el partido fue un experimento social: dos equipos decidieron practicar la táctica ancestral del "no arriesgar, no perder, no sudar". Cada intento de ataque fue recibido con una amable indiferencia del balón, que al parecer había pedido permiso para tomarse la tarde libre. Según fuentes no verificadas (un señor con chaleco y megáfono), la estrategia se llamó "Cuidemos la siesta".

Un analista anónimo, autoproclamado Catedrático en Excusas Futbolísticas, dictaminó: "El empate es la nueva victoria. Además, la altitud obliga al balón a reflexionar antes de entrar al arco". Declaración que no fue desmentida por nadie con suficiente oxígeno para hacerlo.

Estadística absurda de la jornada: 0 disparos claros a portería equivalen al 100% de responsabilidad compartida; 87 despejes, uno por cada metro imaginario de la cancha; 71.3% posesión... del aburrimiento. Dato curioso: en el informe climatológico inculpatorio se registró un 60% de probabilidades de viento y un 40% de predisposición al bostezo colectivo.

Los hinchas de Garcilaso colgaron banderas, encendieron velas y prepararon parrilladas (políticas, no futbolísticas). Los de Melgar, por su parte, repartieron folletos explicando las bondades del empate como instrumento de paz social. En ambos casos, hubo un consenso unánime: mejor empatar que repartir responsabilidá... perdón, responsabilidades.

Al final, cuando el árbitro pitó y la multitud se puso creativa con los festejos, algunos periodistas intentaron preguntar si había sensación de empate merecido. La respuesta oficial llegó en forma de silencio y una foto con llama. "Esto no se gana ni se pierde, se vive", dijo un hincha con la convicción de quien acaba de encontrar estacionamiento en la histórica Plaza de Armas.

Conclusión: nadie perdió demasiado, nadie ganó nada que no fuera dignidad por reparto. Los entrenadores prometieron volver la próxima fecha con la novedad de... seguir sin arriesgar demasiado. Mientras tanto, Cusco se consolida como la capital mundial del empate elegante y las selfies con camélidos.

Cita inventada para enmarcar: "Si empatar fuera arte, hoy fuimos Louvre", declaró un aficionado con bufanda y mirada de quién ya pagó la entrada. Fin del informe desde la trinchera del espectáculo amable.

Estadística final (100% fiable en contextos sarcásticos): Probabilidad de que el próximo encuentro también termine 0-0 — 73%. Probabilidad de que un hincha grite '¡Gooooool!' por error: 18%. Probabilidad de que una llama aparezca en la cancha: 1% (pero con estilo).

Publicado en: 28 de abril de 2026, 8:30

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