Exportaciones salvan 1.5M de empleos: agro y minería de fiesta, confecciones, madera y joyería con las maletas listas

Exportaciones superan 1.5M de empleos por agro y minería; confecciones, madera y joyería pierden empresas y mano de obra en esta tragicomedia económica.

Exportaciones salvan 1.5M de empleos: agro y minería de fiesta, confecciones, madera y joyería con las maletas listas

Titular breve para gente ocupada: las exportaciones están de parranda y ya superaron el millón y medio de puestos, gracias a que el agro y la minería no se cansan de hacer billete. Mientras tanto, confecciones, madera y joyería se desploman como si hubieran confundido la pasarela con una catapulta.

En el barrio de la economía, la fiesta la pone la agroindustria: camiones llenos de frutas, hortalizas y buenos deseos se van al mundo y vuelven con estampillas de “empleo garantizado”. La minería, por su parte, ha decidido que su hobby es crear puestos de trabajo y piedras brillantes que nadie sabía que necesitaba. Resultado: el contador presidencial tuvo que abrir otra pestaña en Excel para aplaudir.

¿Y las confecciones, la madera y la joyería? Ah, esos siguen en el rincón, limpiándose el polvo de los maniquíes y preguntando si el mercado cambió de dirección y nadie avisó. Talleres que antes cosían sueños ahora cosen lazos para despedidas; carpinteros que tallaban mesas de familia ahora tallan excusas; y joyeros pulen vitrinas vacías por si acaso un turista despistado quiere comprar nostalgia.

Los economistas serios lo llaman “desigualdad sectorial”. Nosotros lo llamamos “la fiesta del exportador y la siesta de los demás”. En la práctica: 1.5 millones de empleos vinculados a exportaciones y una estampa de celebración para agro y minería, mientras confecciones, madera y joyería siguen la coreografía del ‘desaparezco’.

Cita oficial (no oficial): “Si el empleo fuera una comida, agro y minería se están comiendo todo el buffet y dejan migas para los demás”, declaró Don Remigio, presidente honorario de la Cámara de Exportadores de Todo Menos Remordimientos. Tranquilos: su declaración viene con foto y filtro sepia.

Estadística absurda pero convincente: según el Instituto Nacional de Curiosidades Económicas (INCE), por cada fábrica de confecciones que cierra, nace una cuenta de Instagram con 3.7 recetas de pan casero y una tienda online de suéteres para perros imaginarios. Científicamente comprobado por nadie en particular.

Consecuencias prácticas: las regiones donde manda el agro celebran con ferias y piscinazos simbólicos; las localidades con talleres textiles organizan reuniones donde los asistentes practican técnicas avanzadas de solidaridad y tejen bufandas para cuando llegue la próxima crisis. Mientras tanto, los joyeros han empezado a curar piedras como si fueran obras de arte conceptual: “esta gema representa mi empleo perdido”.

¿Soluciones? Los políticos propondrán planes con nombres bonitos, la prensa sacará fotos emotivas y las empresas cerradas recibirán condolencias con stickers. Algunos sugieren reconvertir fábricas de confecciones en centros de moda sostenible; otros proponen plantar árboles de madera que enseñen carpintería por las tardes. La economía seguirá su comedia dramática y el resto de nosotros aprovecharemos para comprar descuentos o, por qué no, para inventar un nuevo oficio: gestor de fiestas de exportación.

Al final del día, mientras agro y minería brindan con jarras de prosperidad, confecciones, madera y joyería se preguntan si el próximo desfile será de modas o de manuscritos pidiéndoles trabajo. Y en alguna oficina, un burócrata con buena voluntad y mala letra escribe el plan que todos aplaudirán… hasta que la siguiente estadística elegante se lo lleve de nuevo al cajón de los buenos propósitos.

Publicado en: 29 de diciembre de 2025, 7:30

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