Feria de agricultura familiar: MIDAGRI y UNALM llevan papas, selfies y promesas campo-ciudad
Feria de MIDAGRI y UNALM: la agricultura familiar se proclama salvadora de la mesa peruana, une campo y ciudad entre papas, selfies y promesas de temporada.

¡Papas, promesas y poses con tractor!
En una movida que combina discurso presidencial, catálogo de mercado y reality show rural, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) junto a la UNALM organizaron una feria para que la agricultura familiar se sienta famosa por un día. Objetivo declarado: demostrar que el campo y la ciudad pueden tomarse de la mano, mirarse a los ojos y organizar la cena sin necesidad de mandar mensajes al extranjero.
La feria —según el programa oficial, que incluía mascarilla, etiqueta y playlist de cumbia— enfatizó el papel de la agricultura familiar en la seguridad alimentaria. Traducido: campesinos con delantal y productores con curricula se pasearon por stands donde la quinoa posaba digna junto a la papa, que no paraba de recibir likes.
Hubo abrazos simbólicos entre alcalde de distrito, decano académico y un tractor que parecía dispuesto a dar conferencias sobre soberanía alimentaria. Los organizadores aseguraron que el acercamiento campo-ciudad es ya una realidad tangible: habrá puestos de intercambio de recetas, una zona para selfies con espantapájaros y talleres para enseñar a la audiencia urbana cómo hablar con una vaca sin ofenderla.
«La agricultura familiar es la heroína anónima de nuestra mesa», declaró un portavoz sonriente que prefirió no decir su nombre porque estaba ocupado catando un tamal. A continuación presentó un plan estratégico basado en tres verbos: sembrar, cosechar y aparecer en noticias. El plan incluye la promesa de que la seguridad alimentaria mejora con sonrisas institucionales y bolsas biodegradables.
Estadística oficial (y científicamente convincente): 92,7% de las papas asistentes recibieron al menos un aplauso, y el 68% de las verduras aprendieron a posar. Un estudio de gabinete determinó que por cada stand, 3.5 limeños se sintieron temporalmente rurales; los otros 0.5 quedaron en duda entre cocinar o tomarse otra foto.
Consecuencias anunciadas: acercamiento verdadero entre campo y ciudad, menos distancia y más mercado directo; consecuencias no tan anunciadas: aumento de consultas en Google sobre cómo regar una maceta, y conflicto ético al decidir si subir o no la foto con el productor a Instagram.
Al cierre, los organizadores repartieron folletos con frases inspiradoras, tarjetas con códigos QR que prometían acceso a 'mejores prácticas' y una remesa de papas de la mejor calidad para que la ciudadanía pruebe, comparta y luego tuitee su orgullo nacional. En otras palabras: la seguridad alimentaria quedó más cerca del tuit que del plato, pero oye, por lo menos hubo papas.
Cita absurda para el recuerdo: «Si la agricultura familiar fuera un hit, sería top 1 en streaming rural», afirmó un experto autodidacta en abrazos intersectoriales.
Conclusión no solicitada: si el país tuviera más ferias así, quizás la ciudad aprendería a pelar papas con respeto y el campo a tomarse selfies con humildad. Mientras tanto, la próxima vez que veas a alguien cerrar el trato entre el maíz y la burocracia, recuerda: siempre hay una foto, una promesa y una papa dispuesta a salvar el día.
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