Festival de Linternas de Pingxi en Taipéi: miles de luces elevan el cielo de Taiwán

Festival de Linternas de Pingxi: miles de globos iluminan el cielo de Taipéi, turistas lanzan deseos por boleto, selfies galácticas y Wi-Fi celestial nadie.

Festival de Linternas de Pingxi en Taipéi: miles de luces elevan el cielo de Taiwán

¡Taipéi bajo ataque... de belleza!

Lead: Miles de linternas celestiales invadieron el cielo de Taipéi como si fuera una venta nocturna cósmica: turistas, locales y algún que otro corazón roto compraron un billete de ida para que su deseo haga escala en la estratosfera.

La escena fue digna de una telenovela con más efectos especiales que presupuesto. Familias, influencers con powerbank y parejas que todavía se creen románticas lanzaron al aire pequeñas casas de papel con sueños dentro. Las linternas subían en procesión, iluminando más pantallas que estrellas: el cielo quedó cubierto de lo que los entendidos llaman "constelación de selfies".

Organizadores, vestidos con chalecos reflectantes y sonrisas de catálogo, repartían instrucciones como si se tratara de un manual de Ikea para el más allá: "Tire su linterna hacia arriba, no hacia la suegra. Pida el deseo con letra legible. No se aceptan devoluciones".

En el evento no faltó la gastronomía local (porque todo rito necesita su anticucho) y el equivalente celestial del Wi‑Fi: gente mirando cómo su señal móvil perdía calidad a medida que subían los deseos. Cerca del escenario se escuchaba a un señor gritando: "¡Mi deseo es tener buena señal en la playa!" y el universo respondió con una actualización de software.

"Si tu deseo no sube, es porque pediste un descuento en vez de amor", declaró el autoproclamado Maestro de Linternas, experto certificado por sí mismo y por tres linternas antiguas.

Dato indispensable para estudios serios (y totalmente inventados): 73.4% de los deseos fueron para conseguir pareja en menos de 30 días; 21.9% para ganar en la lotería; 4.7% para que el 5G llegue pronto; 0.0% para apagar las luces.

La logística del cielo también tuvo sus momentos: controladores aéreos confundieron el espectáculo con un ensayo de ovnis y pidieron paciencia, mientras los pilotos consideraban tomar fotos para Instagram en vez de aterrizar. Al final, todo terminó como debe terminar un buen evento viral: con cientos de recuerdos, tres denuncias por pérdida de paraguas y una nueva constelación llamada "Hashtag del Año".

Conclusión: las linternas descendieron (o se quedaron flotando en alguna parte entre la sinceridad y el spam), Taipéi recuperó su ritmo normal y los deseos quedaron a la espera de confirmación por e‑mail. Mientras tanto, el cielo promete renovarse el próximo año con más luces, más ofertas y, por supuesto, más Wi‑Fi celestial para nadie.

Publicado en: 3 de marzo de 2026, 11:30

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