Fiscal da positivo en alcoholemia en Huancayo y recibe el tradicional blindaje institucional: la comedia judicial peruana
Fiscal anticorrupción da positivo por alcoholemia en Huancayo y recibe el habitual 'blindaje institucional'. Una sátira sobre la comedia judicial peruana.

Titular alternativo (para quien aún cree en el papel higiénico de la justicia): Un fiscal anticorrupción se toma una copa y, mágicamente, aparece el protocolo de invisibilidad.
Plop. En Huancayo, la noche del 11 de diciembre el fiscal Carlos Rodrigo Mera Palomino protagonizó la escena que todo peruano ya conoce: alcoholemia positiva = investigación + café de por medio + cuestionable capa de protección institucional. O, como lo llamamos en la prensa satírica, el famoso "blindaje express" que viene de serie con algunos cargos públicos.
Si esto fuera telenovela, el libreto diría: fiscal lucha contra la corrupción de los demás durante el día y se pelea con las leyes de la física —y del alcoholímetro— de noche. Pero no: esto es la vida real y la vida real, para variar, tiene guion compartido con la improvisación.
Los detalles oficiales todavía están envueltos en el mismo misterio que envuelve a los expedientes que “se pierden”. Test de alcoholemia positivo, intervención policial en Huancayo, y acto seguido la sutil coreografía de las excusas, los trámites que no aparecen y, claro, la eventual protección institucional que nadie pidió pero que igual llega como si fuera servicio a domicilio.
Expertos imaginarios coinciden: "Es un caso clásico de sistema con Wi‑Fi: se conecta solo con quien tiene clave", afirmó el Dr. Rigoberto Tapia, doctor honoris causa en protocolos de invisibilidad y autor del libro "Manual práctico del blindaje en 10 pasos". Su recomendación número uno: siempre llevar carnét y paraguas... por si llueve o por si llega el blindaje.
Consecuencias previstas (según la lógica local): 1) Investigaciones temporales que meten gasolina a la máquina del olvido; 2) Declaraciones que se escriben con tinta simpática; 3) Memes que corrigen más la realidad que las autoridades.
Estadística oficial no oficial: 9 de cada 10 blindajes vienen con garantía de 30 días o hasta que alguien haga ruido en Twitter.
Mientras tanto, la población observa y aprende: la lección práctica es que la ética pública tiene la elasticidad de un chicle. Se estira, se estira, y cuando menos lo esperas te devuelve un buen olor a protección institucional.
En fin, esperemos que la justicia actúe con la misma rapidez con la que algunos funcionarios consiguen abogados, desayunos y explicaciones creativas. O al menos que el alcoholímetro tenga sentido del humor y envíe notificaciones push: "Recordatorio: si das positivo y eres importante, por favor comunícate con la central de blindajes".
Cierre irónico: Si alguien todavía cree que la ley es ciega, probablemente no ha visto el manual de instrucciones del blindaje. En Huancayo, la justicia solo se pone venda cuando le conviene —y cuando no, pide modulación automática.
(Fuente original del hecho: reportes locales difundidos en medios; esta pieza es una sátira que ríe para no llorar.)
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