Gobierno propone ampliar plazo de expulsiones de 24 horas a una semana: ahora con siesta oficial
El Ejecutivo quiere ampliar de 24 horas a una semana el plazo para expulsiones. Más tiempo para trámites, siestas y la nueva 'ceremonia de despedida'.

Titular provocador: Semana de las expulsiones, ahora con siesta obligatoria
Plomo y orquesta de fondo. El ministro de Defensa, Rafael Belaunde, informó que el Ejecutivo pretende darle a las expulsiones un pequeño upgrade: pasar del histórico sprint de 24 horas a una maratón de una semana. Porque, según la nueva doctrina gubernamental, despedir a alguien apurado está muy 2005.
En la práctica esto significará más tiempo para coordinar, empacar, revisar formularios, tomarse un cafecito entre trámites y, por qué no, montar una coreografía de despedida. Las fuentes no oficiales —es decir, un vocero que hablaba desde su hamaca— aseguran que la ampliación busca humanizar el acto y dotarlo de mayor 'calidad emocional administrativa'.
La medida ya tiene fans: el Departamento de Papeles Innecesarios aplaude con las dos manos porque ahora habrá siete oportunidades para perder el expediente; el área de logística está entusiasmada porque podrá programar expulsiones por turnos, con pausas para fotos oficiales y para probar distintas playlists en Spotify; y el sindicato de funcionarios propone instaurar el jueves como 'Día Oficial de la Despedida'.
Cita satírica del día: 'Con 24 horas uno no alcanza ni a mirar el papelito. Con una semana podemos despedir con estilo, poner flores y hasta ensayar un bis', afirmó un asesor que declinó dar su nombre porque lo estaban usando para ensayar.
Estadística no verificada pero convincente: 87.3% de las expulsiones mejoran si se realizan tras una siesta previa y con música en vivo. Otro dato curioso: 62% de los funcionarios consultados dijo preferir el viernes por la tarde, para que el expulsado se lleve el fin de semana de recuerdo.
Críticos y alivio popular: Las ONG, mientras tanto, miran con ceño y con lupa. Algunos aconsejan que la semana sirva para garantizar derechos y revisar casos con calma. Otros sospechan que es la excusa perfecta para convertir las expulsiones en un evento social: alfombra roja, coctel de despedida y discurso de agradecimiento por los servicios prestados... al buzón de salida.
Consecuencia inevitable: ya circula el rumor de que el Ejecutivo tiene un plan B. Si la semana funciona bien, el siguiente proyecto será 'El Mes de la Despedida', con talleres de coaching para despedidores, cursos de etiqueta para expulsados y la creación de un manual llamado 'Cómo decir adiós sin perder el expediente'.
Conclusión democrática y sarcástica: Si el objetivo es mejorar procesos, ojalá que la semana incluya también tiempo para revisar aquello de la eficiencia. Si el objetivo es generar contenido para redes y fotos con sombrero nuevo, entonces —bravo— estamos en el camino correcto. Y si no, siempre podremos volver a 24 horas en caso de que haya feriado.
Pie de chisme: según un analista imaginario, 'una semana dará tiempo para practicar el ademán ministerial perfecto: levantar la mirada, suspirar, mirar el papel y decir "se hizo todo lo humanamente posible"'.
Comparte esta noticia en:
WhatsApp Facebook TikTok

