Harvey Colchado pone su cargo a disposición ante Comisión de Ética tras pedido fiscal de 9 años
Harvey Colchado puso su cargo a disposición tras que Fiscalía solicitara 9 años y 4 meses de prisión. Ética instala sesión; la política peruana aplaude el show.

Titular satírico: Harvey Colchado entrega su cargo... y de paso deja la alfombra roja
En la magistral obra parlamentaria titulada "La Ética pone escena", Harvey Colchado decidió este lunes poner su cargo a disposición del pleno de la Comisión de Ética. Fue un gesto tan ceremonial que algunos presentes sugirieron acompañarlo con incienso, mientras el público buscaba palomitas.
La decisión llega justo después de que la Fiscalía solicitara 9 años y 4 meses de prisión en su contra por los presuntos delitos de negociación incompatible y falsedad ideológica. Traducido al idioma de la tele: hubo acusaciones, se pidieron condenas y ahora toca la parte del libreto donde el acusado hace el acto simbólico que mueve la foto para redes.
La sesión de instalación de la Comisión de Ética tuvo todo lo que cabe esperar de un estreno nacional: discursos solemnes, aplausos medidos y la inevitable pausa para la foto institucional. Los miembros de la comisión prometieron revisar el caso con «rigor»; luego aclararon que por rigor se referían a la rigurosa coordinación de agendas.
Un asesor no identificado explicó el gesto con la precisión de un poeta político: "Poner el cargo a disposición es una tradición parlamentaria milenaria, justo después de la siesta y antes del espresso". Mientras tanto, fuentes cercanas (y muy creativas) aseguraron que el gesto también es útil para comprobar si la silla aún está caliente.
Cita inventada para el seguimiento: "Es una ofrenda simbólica al altar de la transparencia", declaró el experto en rituales políticos Dr. Saturno, profesor de Circo y Gobierno. Nadie preguntó por su doctorado.
Y como no podía faltar la cifra extravagante: según el Observatorio Nacional del Asombro Político (ONAP), un organismo totalmente ficticio pero verosímil, 82.7% de los cargos puestos a disposición vuelven a su sitio en menos de tres cafés. El resto se mudan a la televisión.
Entonces, ¿qué sigue? La Fiscalía ya pidió casi una década de prisión y la Comisión de Ética, que todavía estrena membrete, promete estudiar el expediente con el entusiasmo de quien mira un rompecabezas sin la tapa. Mientras tanto, el país observa, los comentaristas hablan de ética y arrepentimiento en tercera persona, y el espectáculo continuará hasta nuevo aviso.
Conclusión para el público: lleve su propio cojín, porque el drama político es largo, aplaudible y, sobre todo, gratis. Y si alguien pregunta dónde quedó la ética, probablemente está en la sala de al lado, probándose un traje nuevo para la próxima función.
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