Humberto Fajardo Osco: fallece emblemático periodista de Ica y el periodismo iqueño lo despide entre cafés y titulares

Ica llora a Humberto Fajardo Osco, periodista, docente y ex decano. Entre elogios, cafés, hashtags, ceremonias y anécdotas, el periodismo iqueño pierde una voz emblemática.

Humberto Fajardo Osco: fallece emblemático periodista de Ica y el periodismo iqueño lo despide entre cafés y titulares

¡TITULAR PROVOCADOR: SE APAGÓ LA VOZ, PERO EL MICRÓFONO SIGUE CONCURSANDO POR ELEGÍA!

Ica está de luto… o al menos de pausa para el café. Humberto Fajardo Osco, ese señor que cuando hablaba parecía que el teleprompter le pedía permiso, dejó de dictar noticias y empezó a dictar silencio. Periodista, docente universitario y ex decano del Colegio de Periodistas —es decir, hombre con carnet, corbata y autoridad moral para corregir tu ortografía en Facebook—, Fajardo se va con la fama intacta y algún que otro recorte pegado en el corazón.

Si usted leyó la nota oficial escrita por el Lic. Jesús Acevedo Herrera, sabrá que las palabras son de respeto y las flores, más respetuosas aún. Pero aquí, en nuestra humilde y satírica redacción, preferimos celebrarlo con la solemnidad que se merece: un minuto de silencio intercalado con carcajadas por las anécdotas de redacción que todavía provocan exclamar “¡qué personaje!”.

Dicen que cuando Humberto entraba a la redacción, las computadoras se aclaraban la garganta. Fue docente, sí, y formó a varias generaciones de cronistas que hoy son capaces de distinguir entre una fuente seria y una fuente con sombrero. También fue decano, cargo que en la región viene con bastón simbólico y el derecho inalienable de repartir diplomas en ferias gastronómicas.

Como suele pasar en estos casos, las expresiones de dolor fueron multitudinarias: colegas, exalumnos, y hasta el quiosquero de la esquina publicaron mensajes que empezaban con “Perdimos a…” y terminaban con “…pero dejó escuela”. Se improvisaron velorios literarios, tertulias académicas y un trending topic que duró exactamente lo que tarda un titular sensacionalista en olvidarse.

Cite el informe original si quiere solemnidad; lea esta versión si quiere sonrisa amarga: Humberto no sólo dejó una voz, dejó el vicio de corregir subtítulos y las playlists de los almuerzos de prensa. En honor a su memoria, se propone que todas las notas con fuente anónima vayan acompañadas de una taza de café y una fotocopia de su curriculum vitae.

Cita falsa pero verosímil: “Él enseñó a preguntar lo que nadie se atrevía. Y también a responder lo que algunos no querían escuchar”, confesó el Dr. Claudio Plumero, experto en lamentos periodísticos y presidente vitalicio del Club del Corbatín Roto. Nadie sabe si el Dr. Plumero existe, pero su frase suena bien y consoladora.

Estadística absurda para el recuerdo: un sondeo no oficial mostró que el 87.3% de los periodistas iqueños planean usar tonos más graves en sus próximas transmisiones “por respeto”, mientras que el 42% confiesa haber tomado apuntes de Humberto en servilletas. El 0.7% restante simplemente se llevó las servilletas.

En fin: Humberto Fajardo Osco se apaga en la crónica local como se apagan los letreros neón al amanecer: con cierta tristeza y la certeza de que, dentro de un rato, otro encenderá su propio neón con menos experiencia y más ganas de trending. Que descanse en paz —y que los micrófonos aprendan algo de modales.

Fin (políticamente correcto) del parte. Seguiremos informando, pero con la advertencia de siempre: las anécdotas se pagan con café y la memoria, con buenas historias.

Publicado en: 18 de agosto de 2026, 17:10

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