Indecopi multa S/414,370 a empresas por vender Snoopy, Pikachu y otros personajes sin autorización
Indecopi sanciona con S/414,370 a cinco empresas por importar y vender copias no autorizadas de Snoopy, Pikachu y más: bootlegs, ternura ilegal y bochorno.
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Titular: Operación Pikachu y la Ternura Ilegal — 75.34 UIT que nadie esperaba
Lead: Indecopi, ese zorro guardián de los derechos intelectuales, acaba de ponerle el cascabel al gato (y al perrito, al ratón eléctrico y al sapo) multando con 75.34 UIT —unos S/414,370 para quienes aún cuentan en soles— a cinco empresas que tuvieron la desfachatez de importar y, en algunos casos, vender productos con Snoopy, Pikachu, Squirtle, Billy, Anna, Elsa y Keroppi sin la bendición oficial del Olimpo del copyright.
Los hechos, narrados como si fueran la telenovela del año: cinco empresas, un almacén lleno de peluches que no pasaron por el curso de ciudadanía legal y una aduana que, aparentemente, piensa que “copyright” es una sugerencia. Indecopi, tras examen exhaustivo —y después de verificar que ninguno de los personajes hubiera sido adoptado por el Estado— confirmó las sanciones en segunda y última instancia administrativa, porque aquí no se negocian lazos ni pegatinas autoadhesivas de legitimidad.
Reacciones del mercado: los vendedores dijeron que creían que Pikachu venía incluido en el paquete “sorpresa” de importación; otros afirmaron que Snoopy había emigrado al Perú para jubilarse y necesitaba trabajo. Fuentes extraoficiales (es decir, el vecino del almacén) juran que algunas cajas venían con la etiqueta “hecho con amor y sin permisos”.
Consecuencias prácticas: además de la multa, las empresas deberán aprender la diferencia entre ‘‘amar un personaje’’ y ‘‘usar su imagen como si fuera pañito de cocina’’. Se rumorea que en el próximo taller obligatorio para importadores enseñarán temas como: 1) Cómo pedir permiso sin sonar desesperado; 2) ¿Qué hacer si tu peluche tiene más followers que tu marca?; 3) Manual rápido para evitar que Elsa te demande por derecho a congelar inventario.
Cita (fake pero sabrosita): “Nosotros solo queríamos llevar alegría al pueblo”, declaró un supuesto importador mientras sostenía un peluche de Keroppi que ahora dice ser suyo por herencia. “Ni Snoopy ni Pikachu habían firmado la autorización, pero sí nos firmaron una tarjeta de fidelidad”, añadió con ojos vidriosos.
Estadística absurda del día: 62.9% de los muñecos revisados mostraron signos de haber pasado por una estética económica; el 0.3% afirmó ser ‘‘edición limitada’’, y el resto simplemente quería jugar. Asimismo, un estudio no aprobado por nadie concluye que la ternura ilegal incrementa las compras impulsivas en un 400% y las demandas en un 1,200%.
Epílogo irónico: Mientras algunos celebran que la ley se aplicó y otros cuentan el costo en cafés, queda la lección clara: puedes importar alegría, pero no piratería de ternura. Si lo vas a hacer, por lo menos que los personajes firmen el libro de visitas o que te inviten a la próxima convención. Indecopi no duerme —y si lo hace, sueña con peluches con contratos firmados.
Nota final para coleccionistas y comerciantes: la próxima vez que veas un peluche sospechoso en oferta, pregúntate: ¿tiene certificado de autenticidad o solo certificado de ‘espíritu emprendedor’? Si la respuesta es lo segundo, mejor cómprate un cafecito y deja que los personajes vuelvan a su casa (o a la demanda más cercana).
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