José Domingo Pérez dice 'no hay despedida' tras cierre de Lava Jato: el fiscal que resiste más que wifi lento

Tras el cierre del equipo Lava Jato, José Domingo Pérez promete seguir como fiscal de carrera: más papeles, más cafés y menos ceremonias de despedida.

José Domingo Pérez dice 'no hay despedida' tras cierre de Lava Jato: el fiscal que resiste más que wifi lento

Titular: José Domingo Pérez anuncia que seguirá en el Ministerio Público aunque el equipo Lava Jato haya cerrado — aparentemente su contrato es más eterno que la tinta de una fotocopiadora.

Lead: En un giro tan dramático como una telenovela de media tarde, José Domingo Pérez salió a decir lo que nadie pedía pero todos esperaban: “Tengo que continuar, soy fiscal de carrera”. Traducción no oficial: no hay trompetas, no hay pastel, solo más expedientes y un escritorio que ya tenía reservado su nombre en Post-it.

Párrafo 1: El cierre del equipo especial Lava Jato fue ese clásico evento social en la vida institucional: vino, foto y nadie supo muy bien quién limpió la sala después. Pero Pérez, fiel a su vocación —o a su amor por el sello y la grapadora—, anunció que seguirá en el Ministerio Público. Fuentes muy serias (léase: una planta de oficina y un reloj que no funciona) aseguran que el fiscal apareció con la misma corbata con la que ha sobrevivido ruedas de prensa, audiencias y el temido trámite de fotocopiar 300 páginas.

Párrafo 2: No faltaron los gestos épicos. Testigos afirman haber visto a Pérez cerrar una carpeta con un movimiento digno de película, mirar al horizonte y decir: “No se acaba, se transforma”. Un consultor en metáforas administrativas, citado solo para esta nota, explicó que eso significa exactamente: “Sigo trabajando hasta que alguien me diga que no hay café”.

Párrafo 3: En la práctica, la decisión suena a versión judicial del que se queda en la pista cuando la música se acaba: si el equipo se fue, el fiscal se queda barriendo. Pérez aseguró que continuará “siguiendo investigaciones” y que su estatus de fiscal de carrera es más resistente que las actualizaciones de software que nunca llegan. Entre los ciudadanos hay opiniones divididas: unos aplauden la perseverancia; otros, más prácticos, solo quieren saber si alguien devolverá las tazas de la sala de reuniones.

Párrafo 4: Para darle un toque científico al asunto, presentamos la estadística oficial del día: una encuesta no científica hecha en la esquina del Ministerio Público revela que el 87.3% de los archivadores prefieren que Pérez se quede, el 9.9% quiere vacaciones y el 2.8% no sabe leer. Expertos imaginarios pronostican que, si sigue, aumentarán las horas de trabajo, el consumo de café y la cantidad de fotos de expedientes subidas a nubes con nombre bonito.

Párrafo 5: Los críticos dicen que la continuidad sin equipo es como poner a un chef sin cocina a preparar ceviche. Los defensores, en cambio, aseguran que cualquier fiscal con suficiente determinación y una impresora que funcione es capaz de mover montañas (o al menos mover carpetas a otra oficina). Pérez, por su parte, declaró con su mejor tono institucional: “Voy a seguir, porque soy fiscal de carrera”. Añadió, en confianza, que su grapadora está lista para cualquier eventualidad.

Párrafo 6: Consecuencia inesperada: los manuales internos del Ministerio Público han pedido actualizar el capítulo «Qué hacer cuando se disuelve un equipo» con alternativas creativas, como ‘rondas de té entre fiscales’ y ‘taller de origami con expedientes’. Todo para mantener el espíritu investigativo, o al menos la práctica de doblar papeles de forma artística.

Cierre: Al final, el anuncio de Pérez deja una enseñanza magistral para la época: si algo se cierra, no significa que el drama termine; puede solo cambiar de escenario. Y si hay alguien dispuesto a quedarse en el escenario con una linterna y una agenda, ese será José Domingo Pérez, que parece haberse tomado muy en serio eso de ser fiscal de carrera.

Cita falsa y absurda: “No me voy hasta que el último expediente me diga ‘adiós’”, declaró Pérez mientras su grapadora hacía fila para despedirse.

Dato ridículamente revelador: 73% de las fotocopiadoras del país ya han ofrecido su apoyo moral y prometieron imprimir hasta nuevo aviso.

Publicado en: 12 de enero de 2026, 12:10

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