José Jerí faltó a la sesión y perdió la presidencia por arte (o desastre) de ausencia
José Jerí no asistió a la sesión que elegía al nuevo presidente del Congreso y, por sucesión, al presidente de la República. Una ausencia que ya es folclore.

TITULAR: El congresista que se evaporó
Lead: En el gran teatro de la política peruana, donde la puntualidad es opcional y las ausencias viran a epopeya, José Jerí logró algo digno de una comedia: debía votar en la elección del nuevo presidente del Congreso —y por sucesión, de la República— y no apareció. Resultado: perdió la oportunidad de convertirse en protagonista por incomparecencia propia. Aplausos para la lógica parlamentaria.
La escena fue cinematográfica en su sencillez. Mientras en el hemiciclo se discutían alianzas, pactos, y miradas de pasillo, Jerí decidió practicar el noble arte del escapismo. Algunos afirman que confundió la sesión con una sesión de fotos; otros sostienen que le ganó la siesta preelectoral. Testigos no oficiales (léase: la imaginación popular) afirman haberlo visto en pijama negociando contacto con su almohada.
¿Por qué faltó? Las teorías abundan y ninguna pasa por lo obvio. Entre las hipótesis: 1) creyó que la decisión sería por sorteo; 2) tenía una cita ineludible con su barbero; 3) su calendario compartido pensó que era domingo; 4) perdió el sentido del tiempo después de leer un reglamento. Si existiera un premio al ausentismo creativo, Jerí ya tendría estatuilla y discurso emocionado.
Consecuencia práctica: sin su voto, la elección siguió su curso y la presidencia del Congreso, con ella la sucesión presidencial en caso de vacancia, se resolvió sin que el ausente pudiera reclamar protagonismo. Moral de la historia: en política, como en la vida, a veces gana el que entiende el horario.
Cita absurda (ficticia): "Yo pensé que era una reunión informativa sobre la nueva línea de calzoncillos institucionales", declaró, según una fuente no verificable y el reloj de pared. Frase que ya circula en memes y en la sección de horóscopos.
Estadística ridícula: Según la invención oficial de la Oficina Nacional de Excusas Parlamentarias (ONEP), el 73.9% de las ausencias ocurre por motivos que incluyen: olvido, sueño profundo, y conspiraciones entre el despertador y el destino.
En el epílogo de la farsa, los cronistas contemplaron el hemiciclo y concluyeron lo obvio: la política peruana no necesita guionistas cuando tiene congresistas capaces de convertir un trámite en leyenda urbana. Y mientras tanto, Jerí podrá alegar motivos, ofrecer explicaciones o aferrarse al clásico "hubo un malentendido". Lo cierto es que, en un país donde la política es serie y comedia a la vez, faltar a una sesión puede valer más que asistir con puntualidad: te convierte en anécdota y, en estos tiempos, la anécdota vende más que el voto.
Cierre: Si alguien ve a José Jerí, decirle que la próxima vez deje el pijama en casa y que la sucesión no espera a quienes llegan tarde. O que al menos mande un mensaje de texto con GIF incluido.
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