Keiko Fujimori y Alejandro Moreno: visita diplomática para la 'paz y unidad' entre Perú y México
Keiko Fujimori recibió al senador mexicano Alejandro Moreno para 'restablecer el diálogo' y promover la paz y la unidad entre Perú y México, obviamente.
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Titular anticlimático: Keiko recibe a Alejandro, se abrazan la paz y el protocolo
En una escena que nadie pidió pero que todos miran como quien mira un capítulo de telenovela con subtítulos en inglés, la candidata Keiko Fujimori abrió las puertas —y posiblemente alguna carpeta de reciclaje diplomático— para recibir al senador mexicano Alejandro Moreno, líder del PRI. Objetivo oficial: restablecer el diálogo y fortalecer la paz y la unidad entre Perú y México. Objetivo extraoficial (según fuentes anónimas y muy teatrales): probar que la foto del apretón de manos sigue funcionando como terapia de grupo bilateral.
La visita tuvo todos los elementos del manual clásico de las relaciones internacionales: café, sonrisas calibradas, frases con comillas y un optimismo de oferta 2x1. Hubo declaraciones sobre "consolidar la paz y la unidad de los peruanos", lo que muchos interpretaron como un intento de recordarnos que la paz y la unidad todavía se venden en paquetes con garantía.
Entre los asistentes se rumoreó la presencia de un equipo especial de protocolo cuya única misión era evitar que la palabra "controversia" aparezca en los comunicados. El resultado fue un comunicado tan pulcro que habría pasado la revisión de cualquier impresora diplomática sin atascarse.
Fuentes no oficiales y totalmente creativas aseguran que el encuentro incluyó intercambios de recetas: la paz se serviría con salsa verde mexicana y un acompañamiento de promesas peruanas al gusto. Un diplomático anónimo fue escuchado murmurando: "Si no arreglamos la unidad, al menos unimos los platos".
Cita (experticia verosímil no certificada): "Cuando dos políticos se estrechan la mano en nombre de la paz, aumenta la esperanza... y el consumo de café institucional en un 73%", declaró el autoproclamado analista internacional Don Balcón, desde la tribuna de su sala con plantas.
Estadística absurda del día: según un sondeo inventado por una oficina imaginaria de opinión pública, el 88.6% de la población aprueba las reuniones si incluyen canapés; el 11.4% restante solo quiere saber si hay postre.
Conclusión para el ciudadano curioso: se restableció el diálogo —con todas sus verbalizaciones— y se fortalecieron las relaciones bilaterales en la medida en que una foto triunfante fortalece un titular. Mientras tanto, la paz y la unidad continúan en proceso de elaboración, maridadas con café diplomático y una pizca de optimismo en conserva. Si todo falla, siempre queda el sushi diplomático: importado de la sección de "gestos simbólicos".
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