La igualdad no es un destino: el proceso eterno de compromisos y comités
La igualdad no es un destino: es un proceso eterno de comités, discursos y hashtags. Sátira sobre el compromiso sostenido que nunca llega. (incluye cafés)!

HEADLINE: La igualdad —ese bus sin paradero— sigue en ruta (con mucha fotocopia y poco billete)
Lead: "La igualdad no es un punto de llegada, es un proceso" —dicen con solemnidad— y acto seguido convocan un comité, otro comité y un comité para supervisar los comités. Si la igualdad fuese un electrodoméstico, ya tendríamos seis manuales, tres extensiones de garantía y dos talleres sobre cómo encenderla.
En el menú institucional de siempre vienen los mismos platos: diagnóstico (con gráfico de torta), plan estratégico (con eje, subeje y subtítulo), y la firma solemne en la hoja membretada para que nadie se atreva a preguntar por resultados. Luego, claro, el ritual del informe: PDF, rueda de prensa, tuit y foto con café ecológico. Es el ciclo vital de la modernidad democrática: prometer, publicar, aplaudir.
Fake quote: "Si existe un acta, la igualdad ya avanzó un centímetro", afirma la Dra. Mónica Papelón, experta en ceremonial de buenas intenciones. Sus alumnos juran que aplaudir en reuniones aumenta la probabilidad estadística de recibir diploma.
Absurda estadística oficial (no oficial): 87% de los compromisos de igualdad se transforman en comunicados de prensa; 12% se convierten en charlas virtuales; 0.9% en acciones palpables; 0.1% en historias virales que nadie recuerda a fin de mes.
La sociedad, por su parte, participa con entusiasmo: hashtags que nacen a las 9, mueren a las 11 y dejan en legado un gif y una sensación de haber hecho algo. ONG, empresas, universidades y el tío del colegio se suben al tren del "compromiso sostenido" mientras practican el noble arte del documento compartido en Google Drive que nadie edita.
Consecuencias inesperadas (según el Observatorio de la Retórica Eficiente): proliferan los cargos honoríficos, florecen las comisiones interinstitucionales y se inventan nuevas variedades de "plan" para ocupar agendas y justificar calendarios. Incluso hay expertos que ya ofrecen cursos para enseñar a redactar planes que suenen transformadores sin tocar presupuestos.
Propuesta de la calle (o del bar de la esquina): menos actas, más acciones. Menos ejes transversales y más bancos en plazas donde todos puedan sentarse. Si la igualdad necesita compromiso sostenido, que lo haga practicando: repartir responsabilidades, presupuesto visible y metas con fecha. Y si no, al menos que nos inviten al desayuno de trabajo con pan y un cafecito de verdad.
Cierre satírico: La igualdad no es un punto de llegada, es una maratón intermitente, con paradas para fotos y energía en gel. Mientras tanto seguimos trotando: algunos con zapatillas nuevas, otros con la excusa perfecta para postergar. Dato final y absolutamente científico: 0% de los comités ha sobrevivido a la primera reunión que se convoca después de las vacaciones de verano. ¡A correr, pues!
Comparte esta noticia en:
WhatsApp Facebook TikTok

