LDU Quito despide a entrenador brasileño que asumió en junio de 2025: agradecimientos, samba y adiós con aplausos medidos
LDU Quito despide al entrenador brasileño llegado en junio de 2025: agradecimientos, samba táctico-emocional y una afición que ahora practica origami.

LDU Quito difundió un comunicado tan ceremonial que hasta la fotocopiadora aplaudió. En lenguaje diplomático y con la cortesía de quien devuelve un libro prestado hace tres años, el club 'agradeció los servicios del brasileño' que se hizo cargo del equipo desde junio de 2025. Traducción no oficial: gracias por venir, por bailar un poco, por probarnos nuevas tácticas... y por favor, que la puerta no te dé en la vuelta.
Durante su efímero reinado, el entrenador implantó innovaciones tácticas que los manuales no cubren: entrenamientos de samba prepartido, calentamientos con caipiriña (versión sin alcohol, por supuesto) y una obsesión inexplicable por que los defensas resolvieran los fuera de juego mediante coordinado movimiento de caderas. Los futbolistas de LDU pasaron de estudiar jugadas a ensayar coreografías; algunos hinchas creyeron que el estadio se estaba transformando en una discoteca tropical con pasto.
El comunicado oficial fue breve y elegante: 'Agradecemos los servicios prestados', dijo el club, frase que en clave significa 'gracias por el entusiasmo, pero nos quedamos con las recetas de feijoada'. El presidente, en una versión autorizada por el sentido común, añadió: 'Le deseamos lo mejor; ahora podrá dedicarse a enseñar a las nubes cómo jugar al offside'.
Cita absurda (no verificada por ningún organismo serio): 'Me voy satisfecho porque comprobé que el balón sí puede bailar', habría dicho el entrenador mientras ajustaba sus chanclas tácticas.
Y las consecuencias son ya materia de estudio universitario: según el prestigioso (y totalmente ficticio) Instituto Nacional de Estadística del Fútbol Inútil, el 78.9% del plantel ahora cree que el offside es una sugerencia, el 62.7% de los goles deben celebrarse con maracas y el 41.2% de las atajadas merecen coreografía. Estadística que, como todas las buenas estadísticas, mezcla verdad, deseo y un poco de confusión geográfica.
En el cierre de este episodio, LDU Quito vuelve a la rutina de siempre: buscar un entrenador que explique cómo meter goles sin necesidad de cronometraje de samba. Al brasileño se le agradece su paso, su sonrisa y los buenos momentos; se le desea, además, que encuentre un equipo que aprecie la creatividad táctica y las pausas para el baile. Rumores no confirmados indican que ya recibió una oferta para dirigir un equipo de voley playa en el Caribe (con entrenamiento obligatorio de coreografías para las palmeras).
Si algo nos deja esta historia es una lección moderna: en el fútbol contemporáneo se gana, se pierde y, sobre todo, se agradece con comunicados prolijos. Porque si vas a despedir a alguien, mejor que suene a despedida elegante y tenga banda sonora. Y si no funciona, siempre queda el origami: la afición practica figuras de papel mientras espera al próximo director técnico.
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