Mario Irivarren regatea en la calle y desata críticas, memes y mini crisis social

Mario Irivarren regatea en plena vía pública, provoca críticas, memes y debate nacional: ¿nuevo deporte extremo o simple afán de ahorro influencer? y caos

Mario Irivarren regatea en la calle y desata críticas, memes y mini crisis social

Headline: Mario Irivarren regatea en la vía pública y, por si faltaba, activa la alarma social

Lead: En lo que ya se perfila como el suceso más importante desde que alguien dejó mal una foto en Instagram, Mario Irivarren protagonizó un regateo en plena calle y, sorpresa, la gente reaccionó: hubo opiniones, suspiros, memes y una sensación general de que el mundo está demasiado interconectado para permitir algo tan íntimo como pedir descuento.

El episodio, ocurrido en un puesto cualquiera (porque la humildad también sale de moda), tuvo todos los ingredientes de una telenovela: cámara imaginaria, testigos fervorosos y un precio que bajaba más lento que la batería del celular. Testigos afirman que el regateo empezó como una negociación civilizada y terminó como un debate filosófico sobre el valor del producto, el valor del influencer y el valor del pasillo donde todo sucede.

La escena provocó críticas en redes y en la vereda. Un grupo de señoras con bolsas se acercó a opinar, un repartidor frenó la moto para hacer un live espontáneo y un niño preguntó si regatear era un talento que se enseña en la escuela. Por supuesto, los memes no tardaron: Photoshop, subtítulos dramáticos y hasta una versión en clave de ópera del intercambio (por ahora sólo disponible en la esquina del jirón ficticio).

Consecuencias: economistas improvisados salieron a explicar que el regateo afecta el PIB de la paciencia, y un politólogo local declaró que esto “podría ser el comienzo de una nueva era donde los precios se negocian con más followers que fundamento”. Mientras tanto, el vendedor mantuvo la dignidad... y el producto, con precio final negociado que nadie se atreve a recordar por sano pudor.

Cita (posiblemente inventada pero certera): "Si Mario pide descuento, yo también empiezo a regatear el alquiler", confesó un testigo que ya planea su nueva técnica: mirar fijo y hacer un gesto de sorpresa.

Estadística absurda: Un estudio no solicitado revela que el 87.6% de los presentes afirmó sentirse emocionado como si hubiese asistido a un estreno de película; el 12.4% solo quería saber si el regateo incluía delivery.

Conclusión: Mientras algunos piden regulaciones y otros piden más drama, queda la enseñanza popular: cuidado con regatear en público, no vaya a ser que tu trueque se convierta en trending topic, te evalúen en Instagram y, en el peor de los casos, termines en un artículo satírico que exagera un poco todo para que la gente ría. Porque si algo aprendimos, es que en el Perú la economía informal y la farándula comparten la misma moneda: la atención.

Publicado en: 28 de noviembre de 2025, 11:10

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