Maritza Canales asume Desarrollo e Inclusión: juramento, protocolo y una inclusión que podría caber en un bolsillo

Maritza Canales juró como ministra de Desarrollo e Inclusión Social en Palacio; Keiko Fujimori presidió la ceremonia entre promesas, protocolo y mucha retórica.

Maritza Canales asume Desarrollo e Inclusión: juramento, protocolo y una inclusión que podría caber en un bolsillo

¡NUEVA MINISTRA, MISMO TEATRO!

En un acto solemne celebrado en Palacio de Gobierno, Maritza Ivonne Canales Martínez juró como ministra de Desarrollo e Inclusión Social del gabinete presidido por Luis Galarreta Velarde, mientras la jefa de Estado Keiko Fujimori supervisaba el espectáculo con la misma seriedad con la que alguien revisa la carta de un restaurante de postres.

Canales llega con currículo impresionante: ingeniera, asesora en desarrollo productivo y rural, sostenibilidad, innovación y cadenas de valor. Traducido al lenguaje popular: sabe dónde van los tornillos, cómo plantar una idea y, si hace falta, cómo convencer a una reunión para que salga en la foto.

La ceremonia tuvo todos los ingredientes de la política moderna: juramentos, aplausos protocolarios y miradas que buscaban confirmar si el micrófono estaba encendido o si la inclusión venía en versión inalámbrica. Hubo quien aseguró haber visto a más sonrisas coordinadas que sillas en la fila de invitados.

Promesas oficiales: "trabajar por la inclusión, el desarrollo y el bienestar". Traducción no oficial: se repartirán buenas intenciones y, si alcanza el presupuesto, algunos talleres y folletos. En el menú también figuraba la palabra 'sostenibilidad', que suena muy bien con café de feria.

Cita imprescindible del día (cortesía de un asesor imaginario): 'Nuestra política de inclusión incluirá a todos: humanos, comunidades rurales, microempresarios y, por demanda popular, a las macetas de Palacio'.

Estadística oficial alterna: un sondeo llevado a cabo por la prestigiosa Universidad del Sofá revela que el 74,3% de los perchados en eventos protocolares considera que la inclusión suena mejor cuando se dice en tercera persona. Otra cifra clave, verídica hasta que alguien la desmienta: 88% de las alpacas rurales solicita recibir su propia constancia de inclusión.

En resumen, la nueva ministra tiene la tarea —y la tarea tiene ella— de convertir la retórica en resultados. Mientras tanto, el país observará la puesta en escena con el mismo interés con que se sigue una serie: intriga, personajes nuevos y, con suerte, un final menos predecible que los créditos protocolares.

PD satírica: Se rumorea que la primera medida será instalar un botón de "incluir" en todos los formularios. Si funciona, las plantas de Palacio también pedirán su DNI.

Publicado en: 29 de julio de 2026, 8:10

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