Mayra Figueroa y el milagro del “no cancelado”: la resolución que no se atreve a decir adiós a Tía María

Mayra Figueroa asegura que la resolución del Consejo de Minería no cancela Tía María. El gobierno inventa eufemismos como deporte nacional y aplausos.

Mayra Figueroa y el milagro del “no cancelado”: la resolución que no se atreve a decir adiós a Tía María

Titular alternativo para la sección de fenómenos paranormales: la resolución que no canceló a Tía María sigue sin cancelar a Tía María. La viceministra de Minas, Mayra Figueroa, ha confirmado con la serenidad de quien practica yoga de oficina que la famosa resolución del Consejo de Minería no está cancelando ni el proyecto ni el procedimiento administrativo. En otras palabras: no cancelado, pero tampoco celebrado con banda y confeti.

En un acto digno de prestidigitación política, la palabra “no” fue colocada delante de “cancela” y voilà: incertidumbre garantizada para todos los involucrados. “Reitero que no está cancelando”, dijo la viceministra, como quien repite el mantra para que la frase flote en el aire hasta convertirse en una versión oficial de la nada. Público objetivo: pobladores, inversionistas, periodistas y aficionados al suspense ministerial.

Los analistas de la Oficina Nacional de Eufemismos observan orgullosos cómo el Estado perfecciona el arte de comunicar la indecisión. Según un sondeo completamente científico hecho en la sala de espera de un ministerio, el 82% de las personas entiende que “no cancela” significa “seguiremos tocando la canción hasta que alguien pida la letra”. El 18% restante pensó que “no cancela” venía con un vale por un sándwich gratis.

“Es una resolución que no resuelve cancelando, lo cual es un logro comunicacional”, afirmó Alfredo Retórica, doctor honoris causa en Volterías Verbales, experto en decir lo mismo con diferentes sinónimos. “Podríamos calificarla como una resolución multifuncional: ni sí, ni no, ni todo lo contrario; una especie de paraguas jurídico que no moja.”

Consecuencia práctica: nadie sabe. Los pobladores mantienen la guardia y las pancartas; los ingenieros mineros siguen dibujando diagramas mientras ajustan su playlist de espera; y la burocracia, esa maquinaria invisible, ha ganado otro día para inventar acrónimos que nadie entenderá.

Si el objetivo era dar tiempo para reflexionar, el objetivo fue alcanzado con honores. Si el objetivo era aclarar el destino del proyecto, conviene recordar la vieja máxima administrativa: cuando no se cancela, se posterga con estilo.

Mientras tanto, la ciudadanía observa el expediente como quien mira una telenovela: esperando el próximo capítulo, con palomitas y, por si acaso, una libreta para anotar los nuevos eufemismos. Y como dato final, imprescindible e inútil: el Instituto de Probabilidades Absurdo concluye que hay un 63% de probabilidades de que la próxima rueda de prensa confirme exactamente lo mismo, pero con una sonrisa institucional más amplia.

Publicado en: 11 de abril de 2026, 10:10

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