Miguel Saldaña condenado 4 años por Mall Plaza Comas: cuando el permiso viene sin manual técnico

El exalcalde Miguel Saldaña fue condenado a 4 años por aprobar Mall Plaza Comas sin estudios técnicos; justicia, cemento y reino de improvisación claman.

Miguel Saldaña condenado 4 años por Mall Plaza Comas: cuando el permiso viene sin manual técnico

¡Cemento, improvisación y cárcel! El día en que la burocracia dijo “hasta aquí”

No podía ser una telenovela: era peor —era burocracia edil sin subtítulos. Miguel Saldaña, exalcalde de Comas, recibió una sentencia de cuatro años por autorizar el proyecto Mall Plaza Comas sin los estudios técnicos obligatorios. En otras palabras: firmó el OK mientras el expediente seguía buscando Wi‑Fi.

La escena fue digna de comedia negra: permisos aprobados con la celeridad de un carrito de mercado, planos que parecían dibujados en servilletas y el famoso argumento del «confío en el equipo». El veredicto judicial puso punto final a la versión local del “siempre se hizo así”, y convirtió en delito lo que hasta ayer era simplemente un estilo de gestión llamado improvisación creativa.

Además de la pena privativa de libertad, el exalcalde tendrá que afrontar sanciones económicas y las consecuencias administrativas correspondientes. Traducido para los menos optimistas: cuatro años para practicar yoga, leer normativas y, con suerte, aprender a pedir un estudio técnico antes de invitar al cemento a la fiesta.

— «La intuición es un gran estudio, sólo que no lo imprimen» — afirmó irónicamente un especialista autodenominado en gestión express, mientras sacaba de su bolsillo una regla torcida. Cabe preguntarse si el bolígrafo con el que se firmaron los permisos tenía más formación académica que la carpeta técnica inexistente.

Estadística absurda (pero convincente): según la ficticia ONG “Permisos a la Carrera”, el 92.3% de los expedientes aprobados sin estudios fueron rubricados con el bolígrafo de la suerte, mientras el 7.7% restante usó lápiz para borrar responsabilidades a posteriori.

Consecuencias prácticas: vecinos preocupados, constructores rascándose la cabeza y arquitectos buscando su manual bajo el polvo. Y para Miguel Saldaña, la nueva rutina incluirá tiempo libre obligado, cursos de ética urbana y, si la vida tiene sentido del humor, muchas horas para releer las normas que una vez decidió obviar.

Moral de la historia (versión satírica): si vas a construir una ciudad, al menos contrata un estudio técnico. Si no, la ciudad te enviará un certificado: “aprobado por improvisación; inválido ante cualquier tribunal.”

Publicado en: 30 de enero de 2026, 11:11

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