Ministros ausentes ante Pronabec: el arte peruano de faltar al Congreso
Ministros Figueroa y Miralles faltan por tercera vez al Congreso para tratar Pronabec: indignación, teatro parlamentario y el nuevo arte nacional de la excusa.

Titular provocador: Los ministros hacen huelga voluntaria contra la presencialidad, Pronabec queda en visto
Lead satírico: En un movimiento que los historiadores podrían llamar “La Gran Desaparición Institucional”, los ministros Jorge Figueroa Guzmán y Denisse Miralles decidieron, tras tres invitaciones oficiales, practicar la heroica disciplina de no presentarse al Congreso para hablar de Pronabec. Segundo Montalvo, presidente de la Comisión de Educación, interpretó la ausencia como una ofensa mortal al Congreso, a la ciudadanía y, especialmente, a los maestros y estudiantes. Nadie esperaba menos: la patria necesita a sus ministros, pero aparentemente no en persona.
Parlamentarios afectados: dolor moral y teatro low-cost
Según fuentes cercanas al hemiciclo (y a la cafetera del Congreso), la ausencia provocó una cascada de dramatismo digno de teleserie: mociones de rechazo emocional, discursos con lágrimas de utilería y un minuto de silencio por cada excusa no presentada. Montalvo, visiblemente consternado, dijo que la falta de asistencia era “una falta de respeto” y añadió, en tono apocalíptico, que “los maestros hicieron fila real en vez de virtual para sentir la ofensa”.
Excusas oficiales: creatividad al servicio del ausentismo
Fuentes no oficiales y sí muy creativas aseguran que los ministros estaban ocupados en actividades de vital interés nacional, como asistir a un taller de mindfulness presupuestario, actualizar su estatus en las redes sociales gubernamentales y probar nuevos fondos de pantalla institucionales. Un portavoz no identificado afirmó que “la agenda ministerial es tan densa que a veces se pierde el GPS institucional”.
Cita absurda y experta: el Instituto Nacional de Excusas habla
“Según el Instituto Nacional de Excusas Oficiales, la probabilidad de faltar a la tercera invitación aumenta un 321% si hay cámaras en la sala y un 12% adicional si el café está frío”, declaró el Dr. Remigio Pretexto, experto en ausentismo con doctorado honoris causa en 'Explicaciones Inmediatas'.
Consecuencias y soluciones creativas
Mientras tanto, los maestros y estudiantes, dolidos pero prácticos, propusieron alternativas: que los ministros envíen sus argumentos por burofax, por señales de humo institucional o, mejor aún, por una videollamada pregrabada con subtítulos grandotes para que no se pierda la emoción. Otros sugirieron crear una placa conmemorativa en el Congreso que diga: “Aquí se esperó a los ministros”.
Reacción popular: memes y encuestas falsas
Las redes explotaron. Un sondeo ultrarrápido (hecho por la tía de un congresista en WhatsApp) mostró que el 87% de la población prefiere ministros que aparezcan a tomar fotos, y el 13% restante cree que la presencialidad está sobrevalorada. Los creativos de internet ya trabajan en una serie de stickers: “Llegaré cuando Pronabec me lo permita” y “Hoy no, estoy reunido con mi agenda imaginaria”.
Cierre irónico: el nuevo protocolo de la ausencia
En una conclusión inevitablemente sarcástica, Montalvo anunció que, ante la negativa a presentarse, la Comisión considerará imponer una sanción simbólica: obligar a los ministros a presenciar una hora de clase en primera fila, sin Zoom ni filtros. Si eso no funciona, el siguiente paso será enviarles boletines informativos impresos... por paloma mensajera.
Estadística final (totalmente fiable): 1 de cada 1 congresos considera la ausencia ministerial como nueva forma de performance pública. ¿Respeto? No, arte.
(Nota: Cualquier semejanza entre esta nota satírica y la vida real es intencional y debería producir carcajadas o por lo menos un suspiro dramático.)
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