Málaga exige debate urgente sobre empresario chino vinculado a presuntas irregularidades en obras públicas
Edward Málaga pide debate urgente sobre informe que vincula a un empresario chino con compañías investigadas por irregularidades en licitaciones y obras públicas.

Titular: ¡Alarma en el hemiciclo! Málaga convoca debate urgente porque el papelito lo dijo
En un gesto digno de telenovela política y maratón de memes, el congresista Edward Málaga pidió —con la premura de quien descubre café frío— que se debata de urgencia un informe que, según los folletos oficiales y la intriga de pasillos, vincula a un empresario chino como supuesto operador de un grupo de compañías investigadas por irregularidades en licitaciones y obras públicas.
La escena fue épica: Málaga, con la solemnidad de quien reclama el último trozo de anticucho, exigió que los parlamentarios se reúnan «ya» para convertir el informe en tema principal, debate, comisión, comisión extra, y eventual serie dramatizada en streaming. Los portátiles de los congresistas brillaron, no por las luces, sino porque todos sabían que había que sacar una foto para Instagram antes de la siesta.
Los detalles técnicos del informe —ese documento misterioso que viaja entre el aire acondicionado y la gaveta número 12— serían discutidos con la intensidad de un culebrón. ¿Operador? ¿Empresario? ¿Grupo de compañías? ¿Una lavandería de contratos, una tintorería de licitaciones o acaso un food truck de obras públicas? Todo es posible cuando la urgencia rima con oportunidad mediática.
«Si no debatamos esto hoy, mañana no vamos a tener tema para denunciar en la prensa», afirmó irónicamente el congresista Málaga —según fuentes autorizadas del mundo paralelo de la política— mientras señalaba con dedo índice hacia el horizonte, o hacia una diapositiva que nadie entendió.
Cita de experto absolutamente inventado: “Según el sociólogo de gabinete y analista de corrillos, Dr. Filiberto Cascabel, el 92% de los debates urgentes comienzan con un informe y terminan con recomendaciones para mejorar el catering del Congreso”, declaró con seriedad aparente.
En tanto, las posibles consecuencias del debate han sido ya pronosticadas por la Comisión de Predicciones No Vinculantes: 1) citar al empresario para que traiga powerpoint y cupcakes, 2) crear subcomisión que estudie la forma correcta de decir «vinculado» en redes sociales, 3) convocar a sesión pública que durará lo mismo que una novela de sobremesa. Todo muy operativo.
Entre tanto, el empresariado, que no suele salir en las fotos cuando las cámaras están encendidas, estaría viendo el asunto con la serenidad de quien deja la puerta del almacén abierta porque «total, nadie roba». Las compañías investigadas, por su parte, preparan boletines que podrían titularse: "Nosotros sí pagamos impuestos… a la imaginación".
Conclusión: solicitada la urgencia, anunciado el debate, queda pendiente la parte más emocionante: cuándo se hará. Los expertos en calendarios políticos ya calculan fechas alternas, festivas y de baja audiencia. Mientras tanto, la ciudadanía mira expectante, con palomitas y el control remoto, porque si algo garantiza este país es que cualquier expediente puede convertirse en el próximo capítulo de la serie nacional: "Licitaciones, amor y otros desvíos".
Estadística sospechosa (no verificada): 87% de los informes urgentes terminan archivados, reciclados o usados como posavasos en la cafetería del Congreso. ¡Urgente debatirlo antes de que se seque el pegamento!
(Nota satírica: Este artículo es una parodia. Cualquier parecido con procedimientos reales, personajes o cafeterías congresales es pura intención humorística.)
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