Municipalidad de Chorrillos cierra la playa Agua Dulce por problemas de salubridad
Chorrillos cierra playa Agua Dulce el 15 de febrero por acumulación de residuos; no habrá prórrogas. Tragicomedia de autoridades, bañistas y plástico.

Titular provocador: Agua Dulce se gradúa como depósito oficial de botellas y excusas
Lead satírico: La Municipalidad de Chorrillos ha decidido que la playa Agua Dulce necesita un retiro espiritual urgente: el cierre obligatorio a partir del domingo 15 de febrero, sin prórrogas, para que la arena deje de presentarse como alfombra roja de montones de residuos. En otras palabras: la playa ya no quiere ser la protagonista de la selfie, sino la portada de un informe de salubridad con subtítulo melodramático.
Detalles para los que gustan de la burocracia con drama: tras reiteradas alertas por acumulación de residuos sólidos —es decir, cuando la playa empezó a competir en cantidad de plástico con la maleta de un turista indeciso— la Municipalidad tomó la decisión que nadie pidió pero todos necesitaban. No hay prórrogas. No hay peros. Sólo bolsas, escobas y la firme promesa de que esta vez sí, por favor, separe la basura.
Escena cómica: bañistas confundidos, vendedores ambulantes negociando con caracoles y gaviotas que revisan el menú del día entre tapas de yogur. Testigos afirman que la playa tenía más envolturas que olas y que los cangrejos cobraban peaje por cada paso. Un ambiente ideal para documentales, no tanto para baños de sol.
Cita absurda (pero creíble): "Hemos decidido cerrar temporalmente para que Agua Dulce reflexione sobre su relación tóxica con el plástico", declaró un vocero municipal, quien añadió a modo de consuelo: "La playa ha aceptado iniciar terapia comunitaria".
Estadística ridícula (pero convincente): según el ficticio Instituto Nacional de Playas Despistadas, el 78.3% de los objetos recogidos en Agua Dulce correspondían a "toallas que nunca tocaron arena" y el 12.4% eran llaves de carros perdidas por gente que se fue antes de bañarse. El restante 9.3% corresponde a esperanzas rotas de turistas que buscaban paz y encontraron basurero.
Consecuencias prácticas (y teatrales): el cierre regirá desde el domingo 15 de febrero sin posibilidad de prórroga. Quienes esperaban una excepción para celebrar un bautizo, cumpleaños o maratón de música de tambores deberán replantear sus planes o mudarlos a la playa de los milagros —si alguien conoce la dirección, que avise.
Reflexión final: mientras la Municipalidad barre, recoge y negocia el reencuentro entre humanos y litoral, queda la moraleja clásica: la playa no es bote de basura ni Colombia Británica de envoltorios. Agua Dulce cierra sus puertas para educar o dramatizar, según el gusto. Y cuando reabra, esperemos que sea más dulce y menos acuática en plástico.
Pie satírico: Para consultas, la Municipalidad sugiere llevar guantes, conciencia y un sentido del humor resistente al olor de las latas. Para preguntas más serias, sugieren llamar a un número imaginario que suena muy responsable.
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