Perú declarado en rebeldía por corte de EE. UU.: deuda de $91M por Chinchero desata comedia judicial
El Estado se declaró invisible en un juicio en EE.UU. y ahora enfrenta cobro forzoso de más de $91 millones por Chinchero; sátira, ironía y cifras ridículas.

Titular digno de telenovela: "Perú se pone en huelga, corte de EE. UU. responde con cobro".
Lead satírico: En una jugada que mezcla olvido, desorden y talento nacional para el drama, el Estado peruano —ese personaje que a veces parece caminar por el país con GPS desactualizado— fue declarado en rebeldía por una corte federal de Estados Unidos. ¿La falta? No pagar, no defenderse y, según el tribunal, practicar con mucha dedicación el nuevo deporte internacional: el escondite legal. Resultado: más de $91 millones que ahora podrían caer sobre la mesa como si fuera la cuenta del pisco sour de toda la vida.
El origen del sainete es el aeropuerto de Chinchero y la cancelación de la concesión al consorcio Kuntur Wasi. Que el Estado no se presente a defenderse en un tribunal extranjero suena a excusa de película: "Creí que era una reunión por Zoom sin cámara". Pero no, era una corte federal real con jueces que conocen sus reglas y, por desgracia para el bolsillo público, poca paciencia para el teatro.
Expertos ficticios, pero con mucha vida propia, aseguran que esto no es rebelión contra el juez sino un experimento social: "Hemos comprobado que si no contestas un proceso, el proceso se pone a dieta y tus deudas bajan solas", declaró el renombrado profesor de Asuntos Inexistentes. Las cifras, por supuesto, no obedecen a encantamientos: el monto oficial supera los $91 millones y la maquinaria de cobro forzoso estadounidense no entiende de siestas ni de feriados.
Consecuencias posibles (según el gabinete imaginario de soluciones improvisadas): la venta de souvenirs oficiales para recaudar fondos —llaveros con la frase 'Yo sobreviví a Chinchero'—; la implantación del nuevo impuesto voluntario 'por si acaso me demandan'; y la posible interpretación artística del expediente en la próxima Bienal de Lima.
Cita absurda para la posteridad: "Pensé que el aviso era un spam de cobranzas», confesó un vocero anónimo del Estado que podría ser real o un personaje de la fila para pagar impuestos. Estadística igualmente científica: el 78% de los funcionarios encuestados confunden 'comparecer' con 'comer cecina', y el 92% prefirió no comentar.
En resumen, mientras en los pasillos oficiales se vota si se respondió o no, en Washington ya decidieron que no responder también cuenta —y cuesta—. El país se queda con la lección: no es lo mismo cancelar una concesión que cancelar la responsabilidad. Ah, y la próxima vez que llegue una citación judicial, quizá valga la pena abrirla antes de archivarla junto al diploma de 'me lo enviaron y no lo leí'.
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