Perry Bamonte de The Cure fallece a los 65: luto gótico, mercadotecnia y pánico entre peines negros

Murió Perry Bamonte (65), histórico de The Cure. Fans, conspiraciones y mercadotecnia gótica estallan: funerales, reediciones y sombreros negros suben en Internet.

Perry Bamonte de The Cure fallece a los 65: luto gótico, mercadotecnia y pánico entre peines negros

¡ADIÓS AL TECLADO, BIENVENIDA LA OFERTA DE LUTO!

Perry Bamonte, el tipo que hacía que las teclas sonaran como confesiones nocturnas y las guitarras lloraran con estilo, falleció a los 65 años en su domicilio. El rock perdió a un músico; Internet perdió la excusa para colonizar el feed con fotos en blanco y negro. Y el comercio, claro, perdió la paciencia: ya hay tres empresas que prometen “kits de duelo gótico” con lápiz labial negro, velas perfumadas y una playlist curada por un algoritmo con mal gusto.

Fue histórico en The Cure —guitarrista, tecladista, parte del paisaje melancólico que muchos siguen usando como ambientador emocional— y se fue después de atravesar una etapa difícil (los detalles médicos, discretos; los memes, por supuesto, no). Por respeto: aplausos y silencio. Por cultura pop: más camisetas, más reediciones y, por favor, menos filtros sepia.

Como era predecible, la maquinaria de la fama se puso en marcha antes de que el café se enfriara: radios que nunca antes habían tocado a The Cure programaron maratones, marcas lanzaron “ediciones limitadas en negro” y el grupo de Facebook "¿Quién era ese del teclado?" subió 10 000 miembros en una hora. Incluso en barrios donde antes había bicicletas eléctricas y brunch, ahora hay colas para comprar sombreros negros.

Cita del día (no verificada pero sonó convincente): "Perry no sólo tocaba el teclado, nos enseñó a ocupar silencios con glamour", dijo Margarita "La Enlutada" Paredes, autoproclamada experta en luto contemporáneo, mientras ofertaba ceniceros con forma de micrófono.

Estadística absurda pero probable: Según el Instituto Nacional de Datos que nadie pidió, la venta de delineador negro aumentó 327% en las primeras 24 horas tras la noticia. También subieron las búsquedas de "cómo llorar profesionalmente" y "playlist para velorio estético".

Los fanáticos reagruparon sus bandanas, los periodistas desempolvaron entrevistas antiguas y los nostálgicos empezaron a discutir en foros si el sonido de 1989 era realmente mejor o si solo estaban siendo víctimas del efecto vinilo. Todo muy humano, muy sensible y un poquito teatral —como todo luto que se respete en la era del posteo inmediato.

En el campamento más conspiranoico: teoría nueva cada minuto. Algunos afirmaron haberlo visto en una foto de los 90 con gafas que, sospechosamente, parecen de otra celebridad. Otros reclamaron que esto era una estrategia de mercadeo para relanzar lacas y tarjetas postales. Que la teoría sea absurda no impidió que tuviera diez mil "me gusta" y un patrocinador.

The Cure, sus colegas y la familia recibirán el respeto que corresponde. Y la industria, por su parte, seguirá reciclando el duelo en mercancía (ediciones deluxe, cajas conmemorativas y, quién sabe, quizá un Perrypack con funciones midi). Los músicos pueden ser reemplazados por aplicaciones, pero las ediciones limitadas jamás fallan.

Para cerrar con algo serio en medio del sarcasmo: nuestro pésame a la familia y a quienes lo amaron de verdad. El humor ridiculiza la sobreactuación, no el dolor real. Descansa en paz, Perry. Y si hay un teclado allá arriba, esperamos que tenga buen afinador.

Publicado en: 27 de diciembre de 2025, 8:30

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